La calle Espoz y Mina es ese pequeño tramo que va desde el semáforo de la calle Alfonso hasta el semáforo de la calle Don Jaime.

Es uno de esos sitios donde parece que el tiempo se haya detenido años atrás, cuando todo era más sencillo y la gente no tenía tanta prisa.

Las edificaciones no tienen más de tres o cuatro alturas, las suficientes para resguardar de la luz del sol a casi cualquier hora del día.

Distinguen por sus altos puntales y los balcones que sobresalen sobre la acera. Por lo general, carecen de portales y llenan casi todo el espacio alrededor de la vía, en marcado reflejo de la arquitectura ecléctica y la gran densidad poblacional de la zona. A ratos, algún pequeño árbol acompaña nuestro trayecto.

Los balcones se asoman a la calle, como queriendo ser parte de todo cuanto ocurre y, dividiéndolos, están los guardavecinos, esas rejas con los más caprichosos diseños que tipifican los barrios y marcan los pequeños límites perimetrales entre viviendas contiguas. El ir y venir de la gente y los autos, forma parte del entorno visual y acústico.

En los tiempos de la Zaragoza romana el Cardo Máximo -hoy Don Jaime I– era una ajetreada vía que conectaba la ciudad con la margen izquierda, no menos importante era el Decumano Máximo, cuyo trazado discurría por las actuales calles de la Manifestación, Espoz y Mina y Mayor, conectando la antigua Puerta de Toledo con la Puerta de Valencia.

A veces uno no se dirige precisamente a la calle Espoz y Mina, a veces uno va para otro lado, a otra plaza, a otra gestión, a veces por ahí se hace más lejos pero igual uno toma la calle Espoz y Mina, como si fuera un recorrido obligatorio o una suerte de apremio por llenarse de la vida que recorre esa calle de un extremo a otro.

La principal transformación de esta calle llegó a finales del siglo XIX, tras la apertura de la calle Alfonso I, que conllevó una intervención en los tramos adyacentes. A partir de 1870, comenzaron a edificarse nuevas casas de viviendas y de esta época datan buena parte de sus edificios.

En ese periodo Zaragoza era una ciudad moderna, con barrios muy bien delimitados y un centro histórico y unos ensanches donde la nueva burguesía construía sus viviendas. Un periodo de entusiasmo que se reflejó en la imagen de la capital. El modernismo empezó a desarrollarse en Zaragoza en los primeros años de la década de 1900 y duró solo unos diez años.

La vía ha mantenido su carácter comercial a lo largo de los siglos.

La apertura de nuevos negocios (restaurantes, tiendas de arte, pequeños estudios de artistas, cuidadas terrazas) ha aportado a la zona un toque cool que antes no existía.

En el número 9 se encuentra Kuky’s Place, una hamburguesería con mucho encanto, ambientada como si fuera un Diner americano de los años 50, que ofrece comida original y de calidad.

kukys place espoz y mina plaza del pilar

Entrada del Kuky’s Place

En el 19 se sitúa La Lata de Bombillas, mítico club nocturno de la capital maña. Si necesitas una dosis de música en directo, la Lata de Bombillas siempre está. Pocas veces al año te encuentras la sala en silencio. No necesita una cruz verde iluminada a todas horas.

Concierto en la sala la Lata de Bombillas

Concierto en La Lata de Bombillas

En el 23 está el Museo Goya Zaragoza. Desde su reapertura en 2015 se ha convertido en un referente de la figura y de la obra de Goya en Aragón y en el resto de España. Un espacio único para que los amantes del arte conozcan la obra del artista, sus antecedentes y su contexto histórico, así como su repercusión posterior en la Historia del Arte y en la obra de multitud de creadores de distintas corrientes y estilos.

En la actualidad, el museo alberga más de 500 piezas. Entre ellas destacan 19 obras de Francisco de Goya, además de las colecciones completas de los grabados, acompañadas por piezas de autores anteriores, coetáneos y posteriores al artista.

Interior del Museo Goya de Zaragoza

Interior del Museo Goya

En el número 33 (planta baja del Hotel Sauce), se ubica Mi Habitación Favorita, una cafetería con un interiorismo muy cuidado, donde podrás disfrutar de una deliciosa selección de tartas y bizcochos elaborados en su propio obrador, con ingredientes frescos, naturales y de calidad y otros productos caseros como mermeladas y limonada.

Mi Habitación Favorita

Mi Habitación Favorita

En el 34 está Sommes Demodé. Su escaparate siempre llama la atención por su colorido e iluminación que atrae irremediablemente a los paseantes más inquietos. Los colores, la cuidada colocación de las prendas y el exterior te invitan a entrar.

Dentro encontraréis collares, bolsos, sombreros, zapatos o turbantes, entre otras muchas cosas, creadas por jóvenes diseñadores.

Sommes Demode tienda de moda de mujer en Zaragoza

Sommes Demodé

La Calle Espoz y Mina siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable del Casco Histórico.