La calle Manifestación es ese pequeño tramo que va desde el semáforo de las murallas romanas hasta el semáforo de la calle Alfonso. Es uno de esos sitios donde parece que el tiempo se haya detenido años atrás, cuando todo era más sencillo y la gente no tenía tanta prisa.

Es uno de esos lugares del pasado en medio de la ciudad que parece mentira que hayan sobrevivido a los envites del progreso. Las edificaciones no tienen más de tres o cuatro alturas, las suficientes para resguardar de la luz del sol a casi cualquier hora del día.

Distinguen por sus altos puntales y los balcones que sobresalen sobre la acera. Por lo general, carecen de portales y llenan casi todo el espacio alrededor de la vía, en marcado reflejo de la arquitectura ecléctica y la gran densidad poblacional de la zona. A ratos, algún pequeño árbol acompaña nuestro trayecto.

Los balcones se asoman a la calle, como queriendo ser parte de todo cuanto ocurre y, dividiéndolos, están los guardavecinos, esas rejas con los más caprichosos diseños que tipifican los barrios y marcan los pequeños límites perimetrales entre viviendas contiguas. El ir y venir de la gente y los autos, forma parte del entorno visual y acústico.

En los tiempos de la Caesaraugusta romana el Cardo Máximo –hoy Don Jaime I– era una ajetreada vía que conectaba la ciudad con la margen izquierda, no menos importante era el Decumano Máximo, cuyo trazado discurría por las actuales calles de la Manifestación, Espoz y Mina y Mayor, conectando la antigua Puerta de Toledo con la Puerta de Valencia.

La calle ha sido testigo de los 2.000 últimos años de la historia de la ciudad. Caminando por la calle Manifestación, uno se encuentra de repente inmerso en lo que podría equivaler a la típica calle comercial de cualquier pequeña ciudad, con la particularidad de que la más humilde de las tiendas puede ser una espectacular obra arquitectónica con detalles modernistas o preciosas tipografías antiguas.

Calle Manifestación a principios del siglo XX

Calle Manifestación a principios del siglo XX. Foto: Archivo Municipal de Zaragoza

A veces uno no se dirige precisamente a la calle Manifestación, a veces uno va para otro lado, a otra plaza, a otra gestión, a veces por ahí se hace más lejos pero igual uno toma la calle Manifestación, como si fuera un recorrido obligatorio o una suerte de apremio por llenarse de la vida que recorre esa calle de un extremo a otro.

Arquitectura Modernista en la esquina de la Calle Manifestación con la Plaza del Justicia

Arquitectura Modernista en la esquina de la Calle Manifestación con la Plaza del Justicia

Desde la Edad Media, las agrupaciones gremiales en esta zona conformaron el callejero de Zaragoza, que aumentó con nombres como Cuchillería, Sombrerería o Platerías. Esta última, la de Platerías, fue la que terminó por denominarse de la Manifestación.

La principal transformación de esta calle llegó a finales del siglo XIX, tras la apertura de la calle Alfonso I, que conllevó una intervención en los tramos adyacentes. A partir de 1870, comenzaron a edificarse nuevas casas de viviendas y de esta época datan buena parte de sus edificios.

En ese periodo Zaragoza era una ciudad moderna, con barrios muy bien delimitados y un centro histórico y unos ensanches donde la nueva burguesía construía sus viviendas. Un periodo de entusiasmo que se reflejó en la imagen de la capital. El modernismo empezó a desarrollarse en Zaragoza en los primeros años de la década de 1900 y duró solo unos diez años.

La vía ha mantenido su carácter comercial a lo largo de los siglos. Con el transcurso de los siglos las platerías dieron paso a los negocios textiles, con abundante presencia de tiendas de tejidos y confecciones. Entre las tiendas más conocidas, El Pequeño Catalán, ubicada en los bajos del edificio que ahora alberga el hotel Catalonia El Pilar.

En el número 13, dos placas conmemorativas dan testimonio del paso de uno de los vecinos más ilustres de esta vía, José Martí, héroe de la independencia de Cuba, quien vivió entre 1870 y 1874 en una modesta casa de huéspedes.

Placas conmemorativas dedicadas a José Martí

Placas conmemorativas dedicadas a José Martí

Hoy en día sigue siendo una delicia recorrer el entramado de calles y callejuelas que dibujaban el entorno donde vivió.

Justo al lado se ubica Paloma (Manifestación 11). Si os gusta la moda de estilo muy personal, romántico y femenino, esta tienda os encantará.

A la hora de seleccionar una marca, Paloma se fija mucho en el proceso de creación y producción de la prenda o accesorio y en la historia que hay detrás. Por eso las marcas que hay aquí son de las responsables, de calidad y con una línea de diseño coherente. Es decir, ropa que solo se encuentra en marcas pequeñas y con una línea de distribución muy limitada.

boutique paloma calle manifestacion zaragoza

Paloma

Muy cerca encontramos el Marianela (Manifestación 23), uno de los cafés más concurrido (e ‘instagramizados’) de la ciudad de Zaragoza. Ocupa el local de una antiguo comercio de telas, posee unos amplios ventanales que inundan de luz el espacio y el total de sus piezas de mobiliario son restauradas.

Aquí se puede venir a desayunar, a comer algo, probar sus tartas o incluso tomar un cóctel. Zumos, batidos, granizados, tés, cafés… sea lo que sea lo que te apetezca tomar, en el Marianela lo encontrarás seguro. Su terraza, tranquila y sombreada, es uno de los lugares más frescos y deliciosos de la ciudad.

Tarta Red Velvet en la cafetería Marianela

Tarta Red Velvet en la cafetería Marianela

Nuestra próxima parada es la encantadora tienda-taller que el diseñador de moda, periodista y fotógrafo Enrique Lafuente tiene en la esquina de la calle Loscos con Manifestación.

Un espacio lleno de creatividad y detalles en el que Lafuente crea y comercializa sus diseños desenfadados relacionados con las tradiciones aragonesas, además de agitar culturalmente la ciudad y poner en marcha propuestas como Baturro Bizarro.

Escaparate de la tienda-taller de Enrique Lafuente en la intersección de las calles Loscos y Manifestación

Escaparate de la tienda-taller de Enrique Lafuente en la intersección de las calles Loscos y Manifestación

En el número 33 descubrimos el renovado Hotel Inca Boutique. Este pequeño hotel de tres estrellas fue adquirido en 2019 por la familia Domper, de Basbastro, que lo ha sometido a un profundo lavado de cara para ofrecer a sus clientes un diseño creativo y vanguardista, a través del proyecto de interiorismo creado por el estudio Alfaro-Manrique.

La idea era crear espacios manteniendo la tradición del edificio histórico, pero con un enfoque contemporáneo. El resultado son espacios cálidos, sofisticados y acogedores, con un toque casual que transmite a los usuarios la sensación de hogar.

Diseño sofisticado y neones en el lobby del Hotel Boutique Inca

El eje del encuentro vecinal está focalizado en la Plaza de la Justicia, con una fuente en la que se contempla desde 1866, año en que fue fundida en los talleres de Averly la escultura La Samaritana, que, con los árboles y la iglesia de Santa Isabel de Portugal dan al escenario un ambiente de cercanía y familiaridad.

iglesia de Santa Isabel de Portugal

Fachada de la Iglesia de Santa Isabel de Portugal

La apertura de nuevos negocios (restaurantes, tiendas de arte, pequeños estudios de artistas, cuidadas terrazas) ha aportado a la zona un toque cool que antes no existía.

La Calle Manifestación siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable del Casco Histórico.