Lugares de Interés Fuente de la Samaritana en la Calle Manifestación de Zaragoza

Publicado el 12 de marzo de 2019 | por David Gimenez

Calle Manifestación

La calle Manifestación es ese pequeño tramo que va desde el semáforo de las murallas romanas hasta el semáforo de la calle Alfonso. Es uno de esos sitios donde parece que el tiempo se haya detenido años atrás, cuando todo era más sencillo y la gente no tenía tanta prisa.

Es uno de esos lugares del pasado en medio de la ciudad que parece mentira que hayan sobrevivido a los envites del progreso. Las edificaciones no tienen más de tres o cuatro alturas, las suficientes para resguardar de la luz del sol a casi cualquier hora del día.

En los tiempos de la Caesaraugusta romana el Cardus Maximus (Cardo Máximo) –hoy Don Jaime I– era una ajetreada vía que conectaba la ciudad con la margen izquierda, no menos importante era el decumano máximo, cuyo trazado discurría por las actuales calles de la Manifestación, Espoz y Mina y Mayor, conectando la antigua Puerta de Toledo con la Puerta de Valencia.

La calle ha sido testigo de los 2.000 últimos años de la historia de la ciudad. Caminando por la calle Manifestación, uno se encuentra de repente inmerso en lo que podría equivaler a la típica calle comercial de cualquier pequeña ciudad, con la particularidad de que la más humilde de las tiendas puede ser una espectacular obra arquitectónica con detalles modernistas o preciosas tipografías antiguas.

A veces uno no se dirige precisamente a la calle Manifestación, a veces uno va para otro lado, a otra plaza, a otra gestión, a veces por ahí se hace más lejos pero igual uno toma la calle Manifestación, como si fuera un recorrido obligatorio o una suerte de apremio por llenarse de la vida que recorre esa calle de un extremo a otro.

Arquitectura Modernista en la esquina de la Calle Manifestación con la Plaza del Justicia

Arquitectura Modernista en la esquina de la Calle Manifestación con la Plaza del Justicia

Desde la Edad Media, las agrupaciones gremiales en esta zona conformaron el callejero de Zaragoza, que aumentó con nombres como Cuchillería, Sombrerería o Platerías. Esta última, la de Platerías, fue la que terminó por denominarse de la Manifestación.

La principal transformación de esta calle llegó a finales del siglo XIX, tras la apertura de la calle Alfonso I, que conllevó una intervención en los tramos adyacentes. A partir de 1870, comenzaron a edificarse nuevas casas de viviendas y de esta época datan buena parte de sus edificios.

En ese periodo Zaragoza era una ciudad moderna, con barrios muy bien delimitados y un centro histórico y unos ensanches donde la nueva burguesía construía sus viviendas. Un periodo de entusiasmo que se reflejó en la imagen de la capital. El modernismo empezó a desarrollarse en Zaragoza en los primeros años de la década de 1900 y duró solo unos diez años.

La vía ha mantenido su carácter comercial a lo largo de los siglos. Con el transcurso de los siglos las platerías dieron paso a los negocios textiles, con abundante presencia de tiendas de tejidos y confecciones. Entre las tiendas más conocidas, El Pequeño Catalán, ubicada en los bajos del edificio que ahora alberga el hotel Catalonia El Pilar.

En el número 13,  dos placas conmemorativas dan testimonio del paso de uno de los vecinos más ilustres de esta vía, José Martí, héroe de la independencia de Cuba, quien vivió entre 1870 y 1874 en una modesta casa de huéspedes. Hoy en día sigue siendo una delicia recorrer el entramado de calles y callejuelas que dibujaban el entorno donde vivió.

Placas conmemorativas dedicadas a José Martí en la calle Manifestación de Zaragoza

Placas conmemorativas dedicadas a José Martí

El eje del encuentro vecinal está focalizado en la Plaza de la Justicia, con una fuente en la que se contempla desde 1866, año en que fue fundida en los talleres de Averly la escultura La Samaritana, que, con los árboles y la iglesia de Santa Isabel de Portugal dan al escenario un ambiente de cercanía y familiaridad.

iglesia de Santa Isabel de Portugal

Fachada de la Iglesia de Santa Isabel de Portugal

La apertura de nuevos negocios (restaurantes, tiendas de arte, pequeños estudios de artistas, cuidadas terrazas) ha aportado a la zona un toque cool que antes no existía.

El Marianela (accesos por Manifestación 23 y Prudencio 22) es uno de los cafés más concurrido (e ‘instagramizados’) de la ciudad de Zaragoza. Ocupa el local de una antiguo coemrcio de telas, posee unos amplios ventanales que inundan de luz el espacio y el total de sus piezas de mobiliario son restauradas.

Aquí se puede venir a desayunar, a comer algo, probar sus tartas o incluso tomar un cóctel. Zumos, batidos, granizados, tés, cafés… sea lo que sea lo que te apetezca tomar, en el Marianela lo encontrarás seguro. Su terraza, tranquila y sombreada, es uno de los lugares más frescos y deliciosos de la ciudad.

Espacio expositivo del café Marianela

Espacio expositivo del café Marianela

Siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable del Casco Histórico.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



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