La animada Calle Mártires se extiende por casi 50 metros, desde el Coso hasta la Calle Cuatro de Agosto. Fue y sigue siendo una de las calles más importantes del Tubo, la zona de tapeo más popular de Zaragoza.
Mártires es una galería al aire libre donde se aprecian estilos arquitectónicos diversos, la mayoría concebidos en la primera mitad del siglo XX. En menor medida, se encuentran ejemplos de Art Decó y Racionalismo, estilos que no alcanzaron su máximo esplendor en el Casco Histórico, pero que aquí son fácilmente identificables entre la arquitectura más antigua.

El estilo Ecléctico es el predominante. Es fácil reconocerlo, ya que en una misma edificación los niveles son diferentes. En Mártires, estos inmuebles destacan no solo por su buen estado de conservación, sino también por su colorido y singularidad.

Al inicio de la calle se encontraba la Puerta Cinegia, la puerta sur de la muralla romana. Se cree que allí eran ejecutados los cristianos perseguidos por Daciano, gobernador romano de la ciudad, y que al lado había un foso donde eran arrojados.

En 1492 se construyó en el mismo sitio una puerta medieval para conmemorar el Descubrimiento de América. Fue destruida durante los Sitios de 1808 y 1809 por las tropas francesas.
Hoy, aún se conservan restos de la Puerta Cinegia, visibles en la Calle Mártires y dentro del centro comercial del mismo nombre, donde pueden verse piedras de la base del arco, restos de dos torreones y un paño de la muralla romana.

En el número 8 se ubica Bula Tapas, que ofrece un menú honesto basado en buena materia prima, con recetas como rulo de cabra a la plancha, tostada de foie y solomillo ibérico en adobo, todo a precios accesibles.

Nuestra siguiente parada es la Pizzería Pomodoro, modesta y acogedora, que ofrece pizzas napolitanas auténticas, preparadas a la vista y cocinadas en horno de leña con ingredientes frescos y de calidad. También sirven ensaladas, calzones y postres como panna cotta y tiramisú.

Justo enfrente se encuentra Casa Lac, uno de los restaurantes más antiguos de Europa, con licencia desde 1825, que bajo la dirección de Ricardo Gil ofrece platos elaborados con verduras de la huerta del Ebro, siguiendo la filosofía familiar desarrollada durante más de 30 años.

Eso (y muchísimo más) es la Calle Mártires: un lugar donde es fácil perderse y vivir una experiencia única, llena de historia, buena comida y la atmósfera vibrante del Casco Histórico de Zaragoza.

