Aunque su nombre real es el de Fuente de la Princesa, todo el mundo en Zaragoza conoce este monumento como Fuente de Neptuno. La fuente fue realizada en 1833 por el escultor Tomás Llovet y fue la primera fuente de agua potable monumental que tuvo la ciudad de Zaragoza.

Desde su pedestal, que la ubica a tres metros de altura, entre delfines, Neptuno asiste al paso de la gente que deambula. Además del dios Neptuno, la fuente está decorada con cuatro fantásticos delfines o tritones. La imagen se inspira en la fuente del mismo dios que hay en el centro de Madrid.

Se instaló en la Plaza de San Francisco (actual Plaza de España) en 1845 en conmemoración del juramento como princesa heredera de la futura reina Isabel II.

fuente de Isabel (conocida popularmente como fuente de Neptuno, se trasladó en 1902 al Parque Grande) y el Salón de Santa Engracia (actual Paseo de la Independencia)

La Fuente de Neptuno, 1860. Charles Clifford (Foto: Biblioteca Nacional de España bajo licencia CC-BY-NC-SA)

Joaquín Pallarés: El dios de las aguas en Zaragoza, óleo/lienzo, 1890

La Fuente de Neptuno en el lienzo de Joaquín Pallarés: “El dios de las aguas en Zaragoza”, 1890, Museu Nacional d’Art de Catalunya.

Durante más de 50 años, esta fuente sirvió como abastecimiento de agua para los vecinos, hasta que en 1902 fuera desmontada para construir en su lugar el monumento a los Mártires de la Religión y la Patria (la fuente que podemos ver en la actualidad en Plaza de España).

A lo largo de tres décadas estuvo almacenada en un taller de cantería sin ver la luz. Hasta 1935, momento en el que el ayuntamiento decidió montarla en la Arboleda de Macanaz.

Pero la ubicación no terminaba de encajar en los planes municipales y en 1946 se volvió a mover hasta su sitio definitivo, en el Parque Grande.

La Fuente de Neptuno decorada por la florista Myriam Aznar para el festival Zaragoza Florece

La Fuente de Neptuno decorada por la florista Myriam Aznar para el festival Zaragoza Florece

En la actualidad, el monumento se encuentra en un deficiente estado de conservación. De hecho, si pasáis por allí y os fijáis, a la escultura del dios le falta un brazo, y el tridente.

La fuente está rodeada de una bella plaza recientemente renovada, perfecta para un día de picnic en un día soleado o disfrutar de una velada romántica en los cercanos veladores.

DirecciónParque Grande José Antonio Labordeta