La plaza de España es el centro neurálgico de Zaragoza, la puerta de entrada al centro histórico de la ciudad y a la emblemática zona del Tubo.

En el límite entre la plaza y la calle Cinegio se encontraba la Puerta Cinegia, la puerta sur de la Caesaraugusta romana.

Justo enfrente se encontraba la Cruz del Coso, un templete edificado en el siglo XIV en recuerdo de los “innumerables mártires cristianos” que, según la tradición, fueron sacrificados por su fe en tiempos del emperador romano Diocleciano (siglo III) y cuyas cenizas se conservan en la iglesia de Santa Engracia. Durante los sitios de Zaragoza se destruyó y por eso la estatua central de la plaza hace un guiño a esa cruz.

Joaquín Pallarés: El dios de las aguas en Zaragoza, óleo/lienzo, 1890

La Fuente de Neptuno en el lienzo del pintor zaragozano Joaquín Pallarés: “El dios de las aguas en Zaragoza”, 1890, Museu Nacional d’Art de Catalunya

Escenario de todo tipo de celebraciones (batallas, autos de fe, ejecuciones, representaciones teatrales, fiestas, torneos, canonizaciones y proclamaciones, etc.), ha cambiado de nombre en varias ocasiones, dependiendo de las diferentes etapas de la historia de España.

La actual plaza se configura en el siglo XIX y tenemos que tener en cuenta que este espacio tan amplio no exisitia en siglos anteriores.

La antigua plaza de San Francisco surgió como resultado del nacimiento del Paseo Imperial (más tarde llamado Salón de Santa Engracia y en la actualidad paseo de la Independencia) obra que quedó paralizada debido a los Sitios de 1808, puesto que esta zona de la ciudad, comprendida entre los conventos de San Francisco (actual edificio de la Diputación), Santa Catalina, Jerusalén, el Hospital de Nuestra Señora de Gracia (actual Banco de España), la Cruz del Coso y los edificios circundantes con la Puerta Cinegia, sufrieron numerosos bombardeos del ejército francés y quedaron en ruinas.

fuente de Isabel (conocida popularmente como fuente de Neptuno, se trasladó en 1902 al Parque Grande) y el Salón de Santa Engracia (actual Paseo de la Independencia)

El Paseo Inpendencia durante la visita de la Reina Isabel II en 1860. Fotografía de Charles Clifford (Foto: Biblioteca Nacional de España bajo licencia CC-BY-NC-SA)

En el 1836 se retomará el impulso urbanizador citado, coincidente con la desamortización de Mendizábal, y se parcelaron y vendieron los terrenos del convento de San Francisco, dando parte de ellos para la ampliación y nueva configuración de la plaza. Posteriormente, en 1845, se instaló la Fuente de la Princesa en el centro de la misma (denominándosela ahora plaza de la Constitución), fuente que en 1904, con la llegada del agua corriente a la ciudad, sería sustituida por el Monumento a los Mártires de la Religión y de la Patria. La elegante escultura de Agustín Querol, que representa a un aragonés moribundo y a un ángel sosteniéndolo y apuntando al cielo es sin duda el principal valor artístico de la plaza.

La plaza está repleta de casas que en su momento sirvieron como residencia a las principales familias de la burguesía zaragozana.

Las fachadas y soportales arcados que la circundan son, gracias al poderío de estas familias, un gran muestrario de los estilos constructivos de cada época.

Es uno de los sitios arquitectónicamente más eclécticos de Zaragoza, donde el Neoclasicismo convive en armonía y complementariedad al lado del Modernismo inspirado en Antoni Gaudí.

Palacio de la Diputación Provincial de Zaragoza

Vista del Palacio de la Diputación Provincial de Zaragoza desde la Plaza de España

banco de espana en zaragoza esquina coso con paseo independencia

El Banco de España visto desde El Coso

A finales del siglo XIX y principios del XX la plaza vio la adición de edificios de viviendas y comerciales más altos, que desafortunadamente no mantuvieron la coherencia arquitectónica original.

En los años 50 y 60 del siglo XX enormes rótulos luminosos (hoy desaparecidos) llenaban las azoteas de los edificios de la plaza, imitando los emblemáticos neones que coronaban los puntos más concurridos de ciudades como Madrid, París o Londres.

Plaza de España en los años 50 (Imagen: Archivo Histórico del Ayuntamiento de Zaragoza)

Plaza de España en los años 50 (Imagen: Archivo Histórico del Ayuntamiento de Zaragoza)

A principios del siglo XXI, cuando se hicieron una serie de remodelaciones para construir el tranvía se descubrieron las ruinas del barrio musulmán de Sinhaya (siglos X y XII). Dos monolitos a ambos lados del Paseo Independencia ofrecen una explicación de los restos, ya que decidieron cubrirse.

Al parecer Sinhaya dió origen al nombre de Cinegia, es decir, que la puerta de Sinhaya fue derivando fonéticamente en Puerta de Cinegia.

En esta plaza se encuentran algunos edificios emblemáticos como el de la Diputación Provincial o el del Banco de España, así como algunos hoteles y restaurantes.

En la esquina con el Coso se encuentra una oficina de turismo, que proporciona información turística sobre Zaragoza y sus alrededores y sobre todo Aragón. Su preciosa fachada pertenecía a la histórica joyería “La Joyita”, que cerró sus puertas en 2001.

En la actualidad, la Plaza de España es uno de los lugares más emblemáticos y animados de Zaragoza y cuenta con numerosos bares, restaurantes y cafeterías.

En una de las esquinas de la plaza se encuentra el mercado Gourmet Puerta Cinegia. Algunas de sus propuestas son las croquetas de Doña Casta, las tapas y bocadillos del bar Cervino, los arroces del Bulevar, los foies y trampantojos del River Hall, el pescado y marisco fresco del restaurante El Cantábrico, los pinchos de vinagrillos del Pinchapán (sidrería El Trasgo), el jamón de guijuelo de Beher, los colores y texturas de la cocina mexicana de La Quebradora o la majestuosa barra de cervezas La Zaragozana, que ocupa buena parte de la superficie del local.

Puerta Cinegia Gastronómica mercado gastronómico en zaragoza

Interior del mercado gastronómico Puerta Cinegia

La Plaza de España se mantiene como un cobijo para los vecinos y visitantes que buscan tomarse una cerveza o picar algo tranquilamente. A pesar de este maná de sillas y mesas, por la noche no es fácil encontrar sitio para sentarse, pero cuando se consigue, no hay quien te desenganche el culo de tu trocito de paraíso urbano.

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