La arboleda de Macanaz era un importante soto ribereño al que se accedía por la antigua pasarela que estuvo en funcionamiento hasta 1965.

Los zaragozanos celebraban en ella la fiesta de la Cincomarzada y los almadieros que se dirigían a los aserraderos del Arrabal solían hacer allí una parada.

En 1809 se convirtió en una fosa improvisada donde fueron enterrados los restos de al menos 15.000 defensores de los sitios de Zaragoza.

La construcción del Puente de Santiago afectó de forma importante al soto y su ajardinamiento terminó con su carácter natural, dando paso al actual Parque de Macanaz.

De su aspecto original de soto ribereño sólo se ha conservado la línea de árboles junto al río, fuera de la valla que delimita el parque.

En la actualidad, el Parque de Macanaz es un espacio verde de más de 35.000 metros cuadrados que discurre en paralelo a la ribera del Ebro.

Entre bloques de viviendas se encuentra este espacio amplio, impoluto y etéreo, con una buena plaza con pistas, escaleras, bancos y barandillas por los alrededores.

Este parque es el rincón perfecto para probar tu destreza con la fotografía o simplemente para dar un paseo entre bellas flores, fuentes y arbustos.

Gran afluencia de personas por la arboleda de Macanaz

Personas paseando por el parque de Macanaz

Eclipsado por tener enfrente un reclamo artístico como es la basílica del Pilar, este mirador es uno de los mejores y más tranquilos lugares de Zaragoza para contemplar un bonito atardecer.

El Parque de Mazanaz alberga una gran cantidad de especies, como olivos, pinos y eucaliptos, además de varias fuentes y un pequeño estanque. Pero las verdaderas protagonistas son las palmeras (las hay de California, del Mediterráneo, de Canarias y del Norte del África) y las flores, que desprenden además un olor embriagador.

Aquí las mascotas son bienvenidas y sus espacios verdes son muy atractivos para que tu mascota socialice con más perritos.

Entre semana es un parque tranquilo pero los sábados y domingos el flujo de gente aumenta y en ciertas ocasiones hay actividades familiares como obras de teatro y conciertos.

Melchor de Macanaz, el abolicionista de los Fueros de Aragón

El parque lleva el nombre de Melchor de Macanaz (Hellín, Albacete, 1670-1760). Intendente de Aragón durante el reinado de Felipe V, se le considera el autor formal de la abolición de los Fueros de Aragón y el artífice de la consolidación de la nueva dinastía borbónica llegada a España en 1701, a la vez que el más importante de los gobernantes surgidos de la Guerra de Sucesión (1700-1715).

Nacido en Hellín (Albacete), estudió Humanidades y Derecho en la Universidad de Salamanca. Llegado a Madrid, comenzó a actuar en la Corte de Carlos II, como promotor fiscal, desde donde pasaría a servir a la dinastía francesa ininterrumpidamente hasta su muerte.

En medio de un ambiente de recelo y oposición al nuevo rey, Felipe V de Borbón, con el que se abría paso en Aragón el siglo XVIII, la Guerra de Sucesión supuso el factor desencadenante para proceder, por parte del poder central, a una plena revisión de las peculiaridades internas de las regiones forales en general y de Aragón en particular.

Retrato de Melchor Rafael de Macanaz, se le considera el autor formal de la abolición de los Fueros de Aragón

Retrato de Melchor Rafael de Macanaz. Se le considera el autor formal de la abolición de los Fueros de Aragón

Macanaz fue incorporado por el diplomático y político francés Michael-Jean Amelot a la tarea de configurar la monarquía española según los criterios propios del absolutismo borbónico francés.

Bastó la victoria de las tropas de Felipe V en la Batalla de Almansa (1707) para que diera comienzo el proceso centralizador que incorporó el Reino de Aragón a la monarquía española.

De entre todas las consultas para dilucidar la abrogación o conservación de los Fueros de Aragón, tuvieron peso decisivo para la resolución final las representaciones de Macanaz y sus argumentos.

La derogación de los Fueros aragoneses tuvo efecto por un primer decreto de 29-VI-1707 dado por Felipe V en el Palacio del Buen Retiro de Madrid, que afectaba a los reinos de Aragón y Valencia.

Por lo que al Reino de Aragón se refiere, la Nueva Planta no se organizó hasta el año 1711, a partir de una real cédula de 3 de abril. Quedaban eliminados los fueros de Aragón y su derecho civil, y se instauraba un sistema político absolutista del poder, centralizando y unificando las estructuras de gobierno.

En Zaragoza, en el verano de 1711, escribió su ‘Discurso jurídico, histórico, político, sobre las regalías de los Señores Reyes de Aragón‘, en el que los fueros o derecho privativo de este reino era atacado como un obstáculo para la consolidación del poder real, es decir, de un poder unitario, centralizado, racional y uniforme.

En estas páginas, la historia es puesta al servicio de la política de reformas que se quería imponer, bajo el reinado de Felipe V: por eso mismo, los derechos del Rey eran defendidos frente a los derechos de los reinos, ya fuesen éstos los de Aragón y Valencia, o los de Cataluña.

La afirmación de las prerrogativas regias, por encima de la diversa y plural constatación de los privilegios histórico-jurídicos regnícolas, era concebida como la condición imprescindible para la consecución de la principal de las reformas: la unificación jurídico- política de la Monarquía.

La figura del primer Borbón, Felipe V, unida a la de su brazo derecho, Melchor de Macanaz, supuso el golpe de gracia a la paulatina pérdida de identidad que Aragón venía sufriendo ya desde el siglo XVII.