Visitando las Murallas de Zaragoza
Visitando las Murallas de Zaragoza

Visitando las Murallas de Zaragoza: Romanas, Medievales y de los Sitios

Durante siglos, las murallas de Zaragoza han marcado el límite físico y simbólico de la ciudad, convirtiéndose en un espacio donde se entrelazan la historia, la vida urbana y uno de los elementos más reconocibles del paisaje urbano.Su trazado influyó en el desarrollo de la ciudad y dejó unas líneas que todavía pueden intuirse en distintos puntos de la Zaragoza actual.

Bajo el trazado urbano permanecen las huellas de distintas etapas defensivas que acompañaron el crecimiento y la evolución de la ciudad a lo largo de los siglos.Zaragoza no tuvo una única muralla, sino varias superpuestas en el tiempo. Cada una responde a una época distinta: la ciudad romana de Caesaraugusta, la expansión medieval y los Sitios de Zaragoza de comienzos del siglo XIX.

Parte posterior de la muralla romana con el Torreón de la Zuda al fondo
Parte posterior de la muralla romana con el Torreón de la Zuda al fondo

La muralla romana de Caesaraugusta

El origen de todo se remonta a la Zaragoza romana, conocida como Caesaraugusta. En aquel momento se levantó un potente sistema defensivo que rodeaba la ciudad con un perímetro aproximado de tres kilómetros.

Lienzos y torreones de la muralla romana integrados en el Convento del Santo Sepulcro
Los lienzos y las torres de la muralla romana se encuentran hábilmente incorporados en la estructura del Convento del Santo Sepulcro

Esta estructura contaba con una notable altura y grosor, además de numerosas torres de vigilancia distribuidas a lo largo del recinto. El acceso a la ciudad se realizaba a través de varias puertas principales, organizadas en función de las vías de entrada al núcleo urbano.

Torreones integrados en el Convento del Santo Sepulcro
Los torreones romanos del Convento del Santo Sepulcro son un testimonio de la historia de Zaragoza. Hoy en día, estos torreones se encuentran integrados en el convento, un complejo

Su construcción se inició tras la fundación de la colonia romana en época de Augusto y se consolidó especialmente durante los siglos I y III d.C., cuando el sistema defensivo alcanzó su mayor desarrollo.

La estatua como tributo al emperador César Augusto, quien estableció la ciudad de Zaragoza, se alza majestuosa en las inmediaciones de las murallas romanas.
La estatua de César Augusto, fundador de Zaragoza, se alza frente a las murallas romanas de la ciudad, en un lugar emblemático que recuerda su pasado histórico

Hoy en día aún se conservan restos visibles de este trazado, especialmente en el entorno del Ebro, donde pueden observarse tramos integrados en el paisaje urbano actual.

Una visita a la muralla romana de Zaragoza
La antigua Muralla Romana de Zaragoza

Algunos elementos originales fueron reutilizados a lo largo de los siglos como material de construcción para edificios posteriores, lo que explica su presencia en distintas zonas del centro de la ciudad.

El piso bajo del Palacio de los Condes de Morata fue realizado en piedra sillar perfectamente escuadra obtenida de la muralla romana
El piso bajo del Palacio de los Condes de Morata fue realizado en piedra sillar perfectamente escuadra obtenida de la muralla romana

La transformación medieval de la ciudad

Con el paso del tiempo, Zaragoza creció más allá de su recinto romano. Nuevos barrios surgieron fuera del perímetro original, lo que obligó a levantar un nuevo sistema defensivo durante la Edad Media.

Una visita a la Muralla Medieval de Zaragoza
La Muralla Medieval de Zaragoza

Esta segunda muralla se adaptó a la expansión urbana y utilizó principalmente el ladrillo como material constructivo, más habitual en la arquitectura de la época.

En la calle Alonso V de Zaragoza, en el barrio del Casco Histórico, se pueden ver un conjunto de casas adosadas al antiguo lienzo de la muralla medieval de la ciudad.
Casas adosadas al antiguo lienzo de la muralla medieval en la Calle Alonso V

Además de su función militar, estas murallas también servían para controlar los accesos a la ciudad y regular el tránsito de personas y mercancías, lo que implicaba el cobro de impuestos y peajes.

Entre las calles Alonso V y Arcadas se conserva un tramo de la muralla medieval de Zaragoza. En el lienzo se conservan tres torreones, uno a cada lado de los extremos y otro en el centro. Los torreones están construidos en ladrillo, y tienen una planta circular. Están en buen estado de conservación, y se pueden ver claramente sus almenas y troneras.
En la calle Alonso V de Zaragoza, en el barrio del Casco Histórico, se pueden ver los restos de la muralla medieval de la ciudad. Estos restos incluyen un lienzo de muralla de unos 50 metros de longitud y cuatro torreones

Aún hoy pueden identificarse varios tramos conservados o integrados en edificaciones posteriores, especialmente en zonas donde la trama urbana mantiene su trazado histórico. Se conservan varios tramos de la muralla medieval, entre las calles Alonso V y Arcadas, muy cerca del Coso y del Centro de Historias, así como en la calle Asalto.

Una visita a la Muralla de los Sitios de Zaragoza
La Muralla de los Sitios

Las murallas de los Sitios de Zaragoza

Durante los Sitios de Zaragoza, a comienzos del siglo XIX, la ciudad volvió a apoyarse en su estructura urbana histórica para la defensa frente a las tropas napoleónicas.

En este tramo de la muralla se encontraba la batería Palafox, donde perdió la vida el coronel de ingenieros Antonio Sangenís y Torres, encargado de la defensa de Zaragoza durante los Sitios
En este punto de la muralla se encontraba la batería Palafox, donde perdió la vida el coronel de ingenieros Antonio Sangenís y Torres, responsable de las defensas de Zaragoza durante los Sitios

Aunque las murallas ya no funcionaban como un sistema militar completo, su trazado, puertas y restos aún visibles influyeron en la organización de la resistencia.

En los restos de la Muralla de los Sitios cercanos a la Batería Palafox todavía pueden verse los impactos de artillería que recibió
En los vestigios de la Muralla de los Sitios próximos a la Batería Palafox aún se pueden apreciar las marcas de los impactos de la artillería francesa

Las calles estrechas, los antiguos accesos y la configuración de la ciudad jugaron un papel clave en la defensa urbana, convirtiendo el propio tejido histórico en un elemento estratégico.

El amplio vano arquitrabado, posiblemente uno de los antiguos pasajes abiertos en la muralla, ha sido adaptado como entrada a los garajes

Este episodio marcó el final del uso defensivo de las murallas, pero no de su importancia simbólica dentro de la historia de Zaragoza.

Los restos conocidos como la Muralla de los Sitios se encuentran entre el actual Paseo de la Mina y las calles Asalto y Heroísmo. Este sector fue considerado por Napoleón como uno de los puntos más débiles de la defensa zaragozana durante los Sitios de 1808 y 1809.

La Muralla de los Sitios al cruzar la calle Asalto
La Muralla de los Sitios a su paso por la calle Asalto

Un legado que sigue presente

Hoy, recorrer Zaragoza es caminar sobre siglos de historia superpuestos. La época romana, la Edad Media y los Sitios de Zaragoza han dejado su huella en un territorio urbano que creció alrededor de sus antiguas defensas.

Aunque muchas partes han desaparecido o se han integrado en la ciudad moderna, su trazado aún puede intuirse en el urbanismo actual.

Las murallas de Zaragoza no son solo restos arqueológicos: son la memoria visible de cómo la ciudad ha evolucionado a lo largo del tiempo.

 

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