Calle Heroísmo

A Heroísmo se va a resolver cualquier cosa, a comprar en alguna tienda, o una librería -de nuevo o de viejo-, a tomar un café o poner crédito al teléfono, a sacar dinero, a hacerle un corte de cabello a la mascota. Esta calle reúne todos los usos en sí y se convierte en un mar de gente durante el día.

Escenario de todo tipo de celebraciones (batallas, autos de fe, ejecuciones, representaciones teatrales, fiestas, torneos, canonizaciones y proclamaciones, etc.), ha cambiado de nombre hasta en diez ocasiones, dependiendo de las diferentes etapas de la historia de la ciudad.

Las edificaciones no tienen más de tres o cuatro alturas, las suficientes para resguardar de la luz del sol a casi cualquier hora del día. A finales del siglo XIX y principios del XX la calle vio la adición de edificios de viviendas y comerciales más altos, que desafortunadamente no mantuvieron la coherencia arquitectónica original.

De unos años a esta parte, sólo se habla del profundo proyecto de rehabilitación de la Calle Heroísmo, de lo nuevo que luce el empedrado, de lo bella que es la pintura cuando no está desconchada, del olor a cemento fresco que, como el pan recién hecho, huele delicioso. Casi completamente restaurada,rezuma arte por los cuatro costados.

Se trata de un recorrido bullicioso donde vienen y van lugareños, más que mirando escaparates, mirándose y dejándose ver, parados en una esquina, sentados en un poyete comiendo pizza o un helado mientras suena la música de algún grupo ambulante.

Por lo general, casi todas las edificicaciones carecen de portales y llenan casi todo el espacio alrededor de la vía, en marcado reflejo de la arquitectura ecléctica y la gran densidad poblacional de la zona.

Buenas tapas y mejor ambiente en el Juepincho (Heroísmo y Magdalena)

A veces uno no se dirige precisamente a la calle Heroísmo, a veces uno va para otro lado, a otra plaza, a otra gestión, a veces por ahí se hace más lejos pero igual uno toma la calle Heroísmo, como si fuera un recorrido obligatorio o una suerte de apremio por llenarse de la vida que recorre esa calle de un extremo a otro.

Eso (y muchísimo más) es Heroísmo: un lugar donde es fácil perderse y sentirte dentro de una aventura, una locura y un remanso de paz, todo depende de donde estés y del momento del día.

Es probablemente el rincón más bello de Zaragoza, y no solo para turistas: los niños de una escuela juegan al aire libre o se sientan a leer bajo los inmensos portales ajenos al trasiego de los visitantes.

De unos años a esta parte, ha pasado de ser la eterna olvidada a convertirse en uno de los lugares más cool y creativos de la capital, gracias a su variedad de bares y tiendas y a los ocasionales eventos.

Heroísmo se mantiene como un cobijo para los vecinos y visitantes que buscan tomarse una cerveza o picar algo tranquilamente.

A pesar de este maná de sillas y mesas, por la noche no es fácil encontrar sitio para sentarse, pero cuando se consigue, no hay quien te desenganche el culo de tu trocito de paraíso urbano.

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



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