Fuente de la Hispanidad en Zaragoza
Fuente de la Hispanidad

Fuente de la Hispanidad

La Fuente de la Hispanidad es uno de los elementos más reconocibles de la Plaza del Pilar y también uno de los que esconden más curiosidades. Construida en 1991 dentro de la gran remodelación de este espacio urbano, fue concebida como un homenaje a los países hispanoamericanos, en un lugar especialmente simbólico por la vinculación de la Virgen del Pilar con la Hispanidad.

Lo que a primera vista parece una gran fuente monumental es, en realidad, una representación de Hispanoamérica a gran escala. Su particular diseño juega además con el agua y la piedra de una forma poco habitual: la tierra está representada mediante el agua, mientras que el mar aparece simbolizado por las losas de granito de la plaza.

El conjunto fue diseñado por el arquitecto municipal Ricardo Usón y forma parte de la profunda transformación que experimentó la Plaza del Pilar a comienzos de la década de 1990, en los años previos a las celebraciones de 1992.

Una de las principales curiosidades de la Fuente de la Hispanidad es precisamente su forma. Para entenderla hay que imaginar todo el conjunto como un enorme mapa de Latinoamérica.

En la parte superior izquierda se observa una estría o canal que representa el Caribe y América Central. La gran cascada corresponde al norte de Sudamérica, mientras que el estanque situado frente a ella completa el continente hasta el Estrecho de Magallanes y Tierra del Fuego.

Vista únicamente desde el nivel de la plaza puede resultar difícil reconocer la silueta. La forma del continente se comprende mucho mejor cuando se contempla el conjunto desde una perspectiva elevada, desde donde resulta más sencillo descubrir las diferentes partes del mapa.

Uno de los detalles más originales del proyecto es la inversión simbólica de los materiales: la superficie terrestre se representa con agua y el océano mediante granito. De esta manera, el diseño convierte los materiales habituales de una plaza y una fuente en parte del propio significado de la obra.

Bloques prismáticos de diferentes dimensiones de hormigón revestidos de mármol blanco, que evocan las dos carabelas y la nao en las que embarcó Cristóbal Colón
Bloques prismáticos de diferentes dimensiones de hormigón revestidos de mármol blanco, que evocan las dos carabelas y la nao en las que embarcó Cristóbal Colón

Las dimensiones de la fuente ayudan a comprender la escala monumental que se quiso dar al conjunto. Alcanza más de siete metros en su punto más alto y su base ocupa un rectángulo de 26,10 x 27,50 metros.

A esta superficie se suma el gran estanque que se extiende delante de la cascada. Mantiene la misma anchura y alcanza los 34,50 metros de longitud, completando así la representación geográfica del continente.

La pendiente por la que desciende el agua tampoco responde únicamente a una cuestión estética. La fuente se integró en el nuevo diseño de la Plaza del Pilar como un gran plano inclinado que ayuda a configurar visualmente su extremo occidental, una zona condicionada por la presencia de edificios históricos como la iglesia de San Juan de los Panetes.

La Fuente de la Hispanidad no está formada únicamente por la cascada y el estanque. El conjunto se completa con otros elementos cargados también de simbolismo.

Junto a la fuente aparecen tres bloques prismáticos de diferentes dimensiones, realizados en hormigón y revestidos de mármol blanco. Sus formas evocan las embarcaciones de la expedición de Cristóbal Colón de 1492: las carabelas La Pinta y La Niña y la nao Santa María.

De esta forma, el conjunto establece una relación directa entre la Plaza del Pilar, la Hispanidad y el viaje que llevó a la expedición castellana hasta América a finales del siglo XV.

A pocos metros se encuentra otro de los elementos más conocidos de esta zona de la plaza: un gran globo terráqueo de hormigón en el que aparecen representados en relieve los otros continentes.

Esta pieza de escultura pública es obra del escultor zaragozano Francisco Rallo Lahoz, autor de numerosas obras repartidas por diferentes puntos de Zaragoza.

escultura de un globo terráqueo en la plaza del pilar
Escultura de un gran globo terráqueo en la plaza del Pilar

Para comprender el origen de la Fuente de la Hispanidad hay que remontarse a la profunda transformación urbana que experimentó Zaragoza a finales de los años ochenta y comienzos de los noventa.

Dentro del Plan General de Ordenación Urbana de 1988 se integró un programa denominado Zaragoza 1992, que definió diferentes actuaciones destinadas a la rehabilitación del casco histórico y a la renovación de su imagen.

La intención era preservar el carácter histórico del centro de Zaragoza y, al mismo tiempo, incorporar un lenguaje urbano contemporáneo. La remodelación de la Plaza del Pilar se convirtió en una de las intervenciones más importantes del programa por tratarse del espacio monumental más representativo de la ciudad.

En este espacio, como ocurrió en otras plazas renovadas durante aquellos años, se optó por un diseño próximo al concepto de las llamadas «plazas duras», una tendencia presente entonces en la transformación de grandes ciudades españolas.

Sus principales características eran la reducción de zonas verdes en favor de superficies pétreas, la utilización de un lenguaje contemporáneo en el mobiliario urbano, la peatonalización de grandes espacios y la incorporación de fuentes y elementos escultóricos.

El contexto específico de la reforma de la Plaza del Pilar era, sin embargo, mucho más complejo. Se trataba de intervenir sobre un inmenso espacio urbano rodeado por algunos de los edificios históricos más importantes de Zaragoza.

Desde que en 1937 el arquitecto Regino Borobio proyectara el vaciado de la zona, la plaza había ido adquiriendo su actual configuración como gran espacio abierto.

En ella conviven la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, la Lonja, el Ayuntamiento de Zaragoza y, hacia el extremo oriental, la Catedral de La Seo.

A estos edificios había que sumar diferentes elementos de escultura pública que debían conservarse, trasladarse o integrarse dentro del nuevo proyecto, como el Monumento a Goya, las fuentes de Francisco Rallo o el entonces denominado Monumento a los Héroes y Mártires de Nuestra Gloriosa Cruzada.

La Fuente de la Hispanidad se encuentra en el frente occidental de la Plaza de Nuestra Señora del Pilar. Antes de la gran remodelación de comienzos de los años noventa, esta zona tenía un aspecto muy diferente.

Allí se encontraba el conocido como Monumento a los Héroes de la Cruzada o Altar de la Patria. Durante la planificación de la nueva plaza se estudiaron diferentes posibilidades para transformar este extremo.

Una de las propuestas planteaba renovar el monumento mediante una especie de «arquitectura de agua», siguiendo una filosofía similar a la utilizada en la remodelación del Monumento a Goya. También llegó a contemplarse la construcción de un nuevo edificio que cerrara la plaza por ese flanco.

Finalmente, en marzo de 1990, el Ayuntamiento de Zaragoza decidió trasladar el antiguo Altar de la Patria a la entrada del Cementerio de Torrero.

Su desaparición de este punto permitió desarrollar la nueva configuración del extremo occidental de la plaza y construir la Fuente de la Hispanidad que conocemos actualmente.

Aunque miles de personas pasan junto a ella cada día, la forma de Hispanoamérica puede pasar fácilmente desapercibida cuando se observa la fuente desde el suelo.

Para comprender mejor el diseño resulta especialmente interesante buscar una perspectiva elevada sobre este extremo de la Plaza del Pilar. Desde las inmediaciones del Torreón de la Zuda y sus puntos elevados puede apreciarse con mayor claridad la relación entre la cascada, el estanque y la silueta que inspira todo el conjunto.

Una vez conocida su forma, resulta mucho más sencillo identificar cada una de sus partes cuando se vuelve a recorrer la plaza a pie: Centroamérica y el Caribe, el norte de Sudamérica y el gran estanque que prolonga simbólicamente el continente hacia el sur.

La Fuente de la Hispanidad es así mucho más que uno de los grandes elementos ornamentales de la Plaza del Pilar. Su diseño reúne arquitectura, urbanismo, historia y simbolismo en uno de los rincones más fotografiados y transitados del centro de Zaragoza.

Dirección: Plaza del Pilar, 1, justo enfrente de la iglesia de San Juan de los Panetes

 

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