Palacio Arzobispal

Palacio Arzobispal de Zaragoza

El Palacio Arzobispal tuvo su origen en el siglo XII, después de que el rey Alfonso I el Batallador tomase la ciudad musulmana de Zaragoza, por aquel entonces conocida como Saraqusta, le regaló a Pedro de Librana, primer obispo de la ciudad, un torreón anexo a la muralla defensiva y próximo a la nueva catedral, La Seo, aprovechando el emplazamiento de la mezquita mayor de Saraqusta.

Años más tarde Alfonso II el Casto decidió ampliar dicha torre anexa a la muralla para hacer de este edificio un lugar más cómodo y regio donde vivir cuando visitaba Zaragoza.

Entrada de la torre original del Palacio Arzobispal, construida en el siglo XII, justo despues de la reconquista

Entrada de la torre original del Palacio Arzobispal, construida en el siglo XII, justo despues de la reconquista

Muros medievales y renacentistas del Palacio Arzobispal

Muros medievales y renacentistas del Palacio Arzobispal

Dependencia en la que el 23 agosto de 1498 falleció Isabel de Aragón, Reina de Portugal y heredera de la corona española como hija primogénita de los reyes Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, dando a luz a su hijo Miguel de la paz, heredero de Castilla, León, Aragón y Portugal.

Fue, en los siglos siguientes, la morada temporal de muchos y diferentes reyes de la Corona de Aragón y de España. Posteriormente fue cedido y drásticamente remodelado, entre 1779 y 1787, y actualmente es la residencia del Arzobispado de Zaragoza.

Fachada de ladrillo de dos plantas, aunque los remates de puertas, ventanas y zócalo son de piedra, con grandes ventanales hacia el exterior. Los ventanales inferiores están cerrados por rejas; los superiores, rematados por frontones triangulares. La portada, muy sencilla, está flanqueada por dos columnas y pilastras jónicas y rematada por un pequeño balconcillo.

La fachada es una elegante obra neoclásica de dos alturas, construida en ladrillo sobre zócalo de sillería, que se repite en el encuadramiento de los vanos. Son éstos adintelados en la planta baja, con rejas de forja empotrados en el vano, jambeado, moldurado y dosel volado sobre dintel, mientras en el piso superior se rematan con frontones triangulares.

Hay dos portadas adinteladas, que flanquean columnas jónicas de fuste liso y remata un balcón en cuyo dintel campea el emblema arzobispal. La fachada posterior, orientada hacia el río, resulta muy sobria y aparece rematada por la clásica galería aragonesa de vanos de ladrillo, doblados y de medio punto, sobre una línea de grandes balcones.

En el interior, con dos sencillos patios, destacan la escalera, de compleja estructura coronada por una cúpula sobre pechinas, el salón del Trono, con yeserías en los muros, y la capilla.

El Salón del Trono del Palacio Arzobispal

El Salón del Trono del Palacio Arzobispal

Tesoros barrocos y renacentistas del Palacio Arzobispal

Tesoros barrocos y renacentistas del Palacio Arzobispal

Se conservan algunas obras de arte como una Inmaculada pintada por Francisco Bayeu en 1758 y dos tablas góticas de un retablo de La Seo.

Otro de los tesoros artísticos que resguarda el Palacio Arzobispal es un retrato del arzobispo Joaquín Company (1800), hecho por Francisco de Goya. En aquella época el aragonés vivía su época de plenitud artística y este cuadro la testimonia magníficamente.

Alberga el Alma Mater Museum (en 2016, cuando se cumpieron cinco años de su inauguración, el Museo Diocesano de Zaragoza pasó a denominarse Alma Mater Museum y cambió de orientación y contenidos).

Dirección: Manzana de edificios delimitada por la calle Don Jaime I, el paseo Echegaray y Caballero, la plaza de San Bruno y la plaza de la Seo.

Tags: , , , , , , , , ,


Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



Volver arriba ↑