Plaza San Bruno

No debería ser ningún secreto que el Casco Histórico de Zaragoza se estructura en torno a sus plazas, cada una con su abanico de atractivos.

Escenario de todo tipo de celebraciones (combates, autos de fe, ejecuciones, representaciones teatrales, fiestas, torneos, canonizaciones y proclamaciones, etc.), ha cambiado de nombre hasta en diez ocasiones, dependiendo de las diferentes etapas de la historia de la ciudad.

Si bordeas la Catedral de La Seo mientras te maravillas por la mezcla de estilos en los ábsides y el muro de la Parroquieta, llegarás a la pequeña plaza de San Bruno, remodelada en 1990 por los arquitectos Heliodoro Dols Morell y Fernando Torra Puigdellivol.

Esta remodelación pasaba por la peatonalización de la misma en su totalidad, abriendo una calle nueva que enlazara las calles Arcedianos, Sepulcro y Echegaray y Caballero, y desviando así el tráfico rodado.

La calle del Sepulcro se tuerce para dirigir su embocadura hacia el muro mudéjar de La Seo y perpendicular a ella se abre un paso peatonal que comunica Echegaray y Caballero con el Arco del Deán. Dos grupos de árboles -palmeras- y bancos -en piedra de Calatorao- situados junto al Palacio Arzobispal y también junto a la escultura Torso Vectra, de Miguel Ortíz Berrocal, en la embocadura hacia el Arco del Deán, ayudan también a enmarcar la plaza.

Es probablemente el rincón más bello de Zaragoza, y no solo para turistas: los niños de una escuela juegan al aire libre o se sientan a leer bajo los inmensos portales ajenos al trasiego de los visitantes.

De unos años a esta parte, ha pasado de ser la eterna olvidada a convertirse en uno de los lugares más cool y creativos de la capital, gracias a su variedad de bares y tiendas y a los ocasionales eventos.

La Plaza de San Bruno se mantiene como un cobijo para los vecinos y visitantes que buscan tomarse una cerveza o picar algo tranquilamente.

A pesar de este maná de sillas y mesas, por la noche no es fácil encontrar sitio para sentarse, pero cuando se consigue, no hay quien te desenganche el culo de tu trocito de paraíso urbano.

Cada domingo por la mañana acoge el mercadillo más castizo y antiguo de Zaragoza.

Es una cita obligada para turistas y zaragozanos curiosos que rebuscan entre decenas de puestos de ropa de primera y segunda mano, bisutería, vinilos, camisetas de grupos de música y prácticamente cualquier objeto que se pueda vender.

El regateo es habitual, así como los gritos de los vendedores con sus mejores ofertas. Lo mejor es reponer fuerzas después en los bares de la Plaza Santa Marta o de la Calle Jordán de Urriés.

Dirección: Plaza de San Bruno

Tags: , , , , , , , , , , , ,


Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



Volver arriba ↑