La pasión por aquel eremitorio creció durante todo el siglo XII, pese a que no era fácil llegar. Desde la zona que hoy es la Avenida César Augusto se tomaban caminos de tierra que coinciden más o menos con las actuales calles de Iglesia de San Pablo, San Blas o Las Armas. En ellos crecía la vegetación propia de la ribera del Ebro, y para caminar con seguridad era recomendable llevar una pequeña hoz para cortar cañizos y hierbas.
De aquella necesidad nació una tradición muy arraigada: el uso de una hoz o gancho como símbolo de apertura del camino. Con el tiempo este elemento dio nombre popular al barrio, conocido como “el Gancho”, todavía presente en el imaginario de la ciudad.
La devoción hacia la ermita creció tanto que algunos vecinos comenzaron a asentarse en la zona. Durante la Edad Media el barrio de San Pablo llegó a ser uno de los más poblados de Zaragoza.
Con el tiempo, la ermita pasó a ser parroquia y cambió su advocación a San Pablo. Su importancia fue tal que aún hoy se habla de las “tres catedrales” de Zaragoza: El Pilar, La Seo y San Pablo.
En 1284 se derribó la antigua ermita para levantar la actual iglesia de San Pablo, un templo de grandes dimensiones.
Con casi 100 metros de longitud y 20 metros de altura interior, San Pablo destaca entre los templos más importantes de Zaragoza.

Se trata de un templo construido en varias fases. La planta original del siglo XIV era de nave única dividida en cuatro tramos, con capillas entre contrafuertes y cabecera poligonal.
Destaca su torre octogonal mudéjar, de más de 65 metros de altura, inspirada en los antiguos alminares almohades. Es uno de los grandes referentes del arte mudéjar aragonés y uno de los mejores miradores del casco histórico.
Entre los siglos XIV y XV se añadieron naves laterales que rodean el templo original, generando un deambulatorio en la cabecera y un atrio en los pies donde se integra la torre. Posteriormente, entre los siglos XVI y XVIII, se añadieron capillas laterales.
En el lado sur se encuentra la Puerta de San Pablo o principal.

Es la más monumental del conjunto, con arco de medio punto y hornacina superior.
En el lado norte se encuentra la Puerta de la Tramontana, de estilo gótico.

En ella se representan escenas de Cristo, la Virgen, San Blas, San Juan y otros santos, flanqueados por San Pedro y San Pablo.
En 1587 se abrió la Puerta del Fosal, vinculada al antiguo cementerio del entorno, también conocida como Puerta de los Ajusticiados.

Uno de los grandes tesoros es el retablo mayor, obra de Damián Forment, realizado entre 1511 y 1521.

El altar conserva además un sagrario con óculo y un frontal de plata del siglo XVIII.
En el lado opuesto se encuentra el coro, con sillería del siglo XVI protegida por una reja de bronce dorada por José Goya, padre de Francisco de Goya.

En 2001, la iglesia de San Pablo fue incluida en el Patrimonio Mundial de la UNESCO dentro del conjunto del arte mudéjar aragonés.
Dirección: Calle San Pablo 42, Zaragoza

