La iglesia del Portillo es uno de esos lugares del pasado en medio de la ciudad que parece mentira que hayan sobrevivido a los envites del progreso.

Los orígenes de esta iglesia se remontan a principios del siglo XII, tras la reconquista de Zaragoza realizada por el rey Alfonso I el Batallador.

El 1 de marzo del año 1119, los musulmanes intentaron recuperar la ciudad perdida con un ataque sorpresa. Mientras los guardianes cristianos dormían, lanzaron una ofensiva abriendo un portillo en la muralla que protegía Zaragoza.

Cuenta la tradición que la Virgen se apareció en el hueco de la muralla y rechazó el ataque de los invasores. En el muro aportillado se encontró una imagen de la Virgen en piedra blanca. El rey, conocedor de este suceso, ordenó la construcción de una capilla en el portillo abierto en la muralla para colocar en él la imagen de la Virgen con el nombre de Nuestra Señora del Portillo en un acto de agradecimiento y veneración del pueblo de Zaragoza.

El Monumento a Agustina de Aragón y la Iglesia del Portillo

El Monumento a Agustina de Aragón y la Iglesia del Portillo

En 1493 el Rey Fernando el Católico concedió a la Cofradía del Portillo licencia para recaudar fondos y así poder construir un templo nuevo. Las obras se extendieron entre los años 1506 y 1521.

La iglesia contaba con 3 grandes retablos, considerados obras cumbres de la retablística renacentista aragonesa. Tres obras maestras de los escultores y retablistas Gil Morlanes, Damián Forment y Gabriel Joly, realizadas entre los años 1556 y 1564.

En el año 1702 el arzobispo de Zaragoza Antonio Ibáñez de Riva Herrera impulsó una gran reedificación de la iglesia. El proyecto de obras fue realizado por los maestros de obras de Francisco Pontón y Marcos de Tarazona.

Vista de la Iglesia del Portillo de Zaragoza desde el Paseo de María Agustín

Vista de la Iglesia del Portillo desde el Paseo María Agustín

La iglesia del Portillo fue uno de los lugares donde mayor resistencia se opuso a los ataques de las tropas francesas en los Sitios de Zaragoza (1808-1809). El 2 de julio de 1808 vio cómo los franceses habían acabado con toda la defensa zaragozana, dejando una brecha perfectamente abierta para entrar en la ciudad.

La barcelonesa Agustina Zaragoza y Doménech, tomando la mecha de manos de un artillero herido consiguió disparar un cañón sobre las tropas francesas que corrían sobre la entrada.

Agustina Aragón. Estampa de Juan Gálvez y Fernando Brambilla, publicada en Cádiz por la Real Academia de Bellas Artes en 1812–1813.

Agustina Aragón. Estampa de Juan Gálvez y Fernando Brambilla, publicada en Cádiz por la Real Academia de Bellas Artes en 1812–1813.

Dice la leyenda que los asaltantes franceses, temiendo una emboscada, se batieron en retirada, y nuevos defensores acudieron a tapar el boquete, defendiéndose la ciudad una vez más.

Su acto supuso una gran inyeccion de moral entre la maltrecha tropa aragonesa. Había nacido el mito de Agustina de Aragón.

Durante los Sitios de Zaragoza, la iglesia fue saqueada y sus retablos destruídos; además el templo fue brutalmente agredido, rompiendo el ejército francés las paredes del ábside y la fachada para usar la nave central como calle de paso.

Las obras de reconstrucción se iniciaron en 1827 y se prolongaron hasta 1880.

En 1908, con motivo del Centenario de los Sitios, se inauguró en su interior la Capilla de las Heroínas, en honor a las mujeres que lucharon con valentía en los citados Sitios, como Agustina de Aragón, Casta Álvarez o Manuela Sancho.

Vista de la Iglesia del Portillo desde la Calle Conde Aranda

Vista de la Iglesia del Portillo desde la Calle Conde Aranda

De su arquitectura, destaca la desproporción de sus dos torres, su sobria volumetría y la exuberante ornamentación de la portada principal.

El interior del más puro barroco aragonés, posee una hermosa decoración en estuco, que junto a la estructura interior se inspira en el proyecto barroco para la Basílica del Pilar.

Dentro podrás disfrutar de su frescura y tranquilidad, muy alejada de la ruidosa calle. Entre las piezas muebles más importantes que contiene destacan una talla en busto del Ecce-Homo de principios del siglo XVII de la escuela aragonesa, la pequeña imagen gótica de alabastro policromado de la Virgen del Portillo del retablo mayor, los retablos de Calvario y Santa Águeda y la Capilla de las Heroínas.

Actualmente, en la festividad de Santa Águeda, las mujeres de la ciudad acuden a venerar las reliquias de la Santa que se encuentran en su interior.

Dirección: Plaza del Portillo, junto a la Plaza de Toros de Zaragoza