Si eres un amante de las tapas y raciones, la Plaza Santa Marta es visita obligada: está rodeada de locales genuinos del tapeo en Zaragoza.

No debería ser ningún secreto que el Casco Histórico de Zaragoza se estructura en torno a sus plazas, cada una con su abanico de atractivos.

Escenario de todo tipo de celebraciones (combates, autos de fe, ejecuciones, representaciones teatrales, fiestas, torneos, canonizaciones y proclamaciones, etc.), ha cambiado de nombre hasta en diez ocasiones, dependiendo de las diferentes etapas de la historia de la ciudad.

Es uno de los sitios arquitectónicamente más eclécticos de Zaragoza, donde el Barroco convive en armonía y complementariedad al lado del Modernismo inspirado en Antoni Gaudí.

A finales del siglo XIX y principios del XX la plaza vio la adición de edificios de viviendas y comerciales más altos, que desafortunadamente no mantuvieron la coherencia arquitectónica original.

El Palacio de Huarte o de Frías fue construido entre 1551 y 1575 por Mariano Frías, el primer de Huarte. Hoy el edificio contiene el Archivo Histórico Provincial De Zaragoza, un centro cultural depositario del patrimonio documental en el ámbito de la provincia, que realiza funciones de custodia y acceso documental propias de un archivo público, prestando sus servicios a la Administración y a todos los ciudadanos. Fundado hace más de medio siglo, el Archivo conserva más de 14 kilómetros lineales de cajas con documentación, instaladas en distintas dependencias.

A pocos pasos de la Plaza Santa Marta se encuentra la Real Maestranza de Caballería, uno de los edificios renacentistas más singulares y mejor conservados de la capital aragonesa.

En la actualidad, la Plaza Santa Marta es uno de los lugares más emblemáticos y animados de Zaragoza y cuenta con numerosos bares, restaurantes y cafeterías.

La Plaza Santa Cruz se mantiene como un cobijo para los vecinos y visitantes que buscan tomarse una cerveza o picar algo tranquilamente.

Es probablemente el rincón más bello de Zaragoza, y no solo para turistas: los niños de una escuela juegan al aire libre o se sientan a leer bajo los inmensos portales ajenos al trasiego de los visitantes.