Si paseas a lo largo de la Calle Alfonso encontrarás una pequeña plaza llena de terrazas. Siempre hay ambiente en la Plaza Sas ya que conecta este importante eje del Casco Viejo con el Tubo, la conocidísima zona de tapas. Es una placita perfecta para descansar después de una intensa jornada de turismo.

En la actualidad, la Plaza Sas es uno de los lugares más emblemáticos y animados de Zaragoza y cuenta con numerosos bares, restaurantes y cafeterías.

En una de las esquinas de la plaza, Chocolates Valor ofrece buen chocolate caliente acompañado de churros o porras, además de todo tipo de pastelería artesanal. Respecto a sus helados, el único problema es que todos los sabores tienen tan buena pinta que es casi imposible escoger uno.

A pocos metros se encuentra el Designio, un local de tapas de estilo joven y creativo, que ofrece dos ambientes bien diferenciados. Por un lado, un gran mostrador lleno de sugerentes tapas y raciones donde se come de pie o en sillas altas. El otro área del Designio es un intimo y agradable comedor con unas pocas mesas donde se sirven los exquisitos platos de la carta.

Designio, Fine Food & Drinks

Designio, Fine Food & Drinks

Aquí encontraremos un buen producto y algunas recetas imaginativas, pero sobre todo buen producto a precio asequible.

Solamente tienes que cruzar al frente, en línea recta, para llegar a Heladeros Italianos, una de las mejores heladerías de la ciudad. Sus helados son fantásticos, sean los sabores clásicos -hasta 20 de diferentes- o inventos que dosifican a cuentagotas.

Tienen helados como el de Kinder o el de Nutella, todo un éxito. En verano sirven más de 30 sabores diferentes para elegir, todos elaborados con productos naturales.

Helado con sabor a Kinder

Helados Italianos

La atmósfera de la Plaza Sas entra en ebullición al llegar el atardecer, cuando las luces de las farolas comienzan a despuntar entre los claroscuros de la ciudad.

La Plaza Sas se mantiene como un cobijo para los vecinos y visitantes que buscan tomarse una cerveza o picar algo tranquilamente. A pesar de este maná de sillas y mesas, por la noche no es fácil encontrar sitio para sentarse, pero cuando se consigue, no hay quien te desenganche el culo de tu trocito de paraíso urbano.

Uno de esos lugares para reenamorarse de Zaragoza y del mundo en general.