Esculpidas en piedra arenisca por Franci Gomar y Fortaner de Usesques entre 1448 y 1449, estas dos piedras armeras se encontraban en el exterior del antiguo edificio gótico que la Diputación General del Reino de Aragón o Generalidad de Aragón ocupaba a orillas del río Ebro, justo al lado del Puente de Piedra, la Puerta del Ángel y de La Lonja.

Detalle del cuadro Vista de Zaragoza en 1647, por J.B. Martínez del Mazo, a veces atribuido a su maestro, Velázquez. Los hitos representados corresponden a: 1 — Cimborrio de la Seo 2 — Torre mudéjar de la Seo 3 — Palacio de la Diputación del General del Reino de Aragón. 4 — Lonja 5 — Puente de piedra

Detalle del cuadro Vista de Zaragoza en 1647, por Juan Bautista del Mazo. Los hitos representados corresponden a: 1 — Cimborrio de la Seo 2 — Torre mudéjar de la Seo 3 — Palacio de la Diputación del General del Reino de Aragón. 4 — Lonja 5 — Puente de Piedra

Desgraciadamente durante el segundo Sitio de Zaragoza, el día 28 de enero de 1809, cayó sobre él una bomba, iniciándose un gran incendio que destruyó el edificio.

Solo se salvaron algunos documentos y estas dos magníficas piedras armeras. En la actualidad se conservan en el patio del Museo de Zaragoza, en la Plaza de los Sitios.

Son los únicos restos que se conocen hoy en día de este emblemático palacio. Son consideradas las armas más antiguas del Reino de Aragón.

En análisis realizados por el Museo de Zaragoza se ha llegado a la conclusión que estaban policromadas, ya que se ha podido detectar restos de pintura color azul y roja.

Relieve con el escudo de armas del Reino de Aragón esculpido por Franci Gomar entre 1448 y 1449 en piedra arenisa. Conserva restos de policromía. Procede del palacio de la Diputación del Reino General del Reino de Aragón en Zaragoza, que estuvo ubicado a orillas del rio Ebro, frente al puente de Piedra y fue destruido el 28 de enero de 1809 durante la Guerra de la Independencia. Se conservan en el patio del Museo de Zaragoza

Relieve con el escudo de armas del Reino de Aragón esculpido por Franci Gomar entre 1448 y 1449 en piedra arenisa

Relieve con el escudo de armas del Reino de Aragón esculpido por Franci Gomar entre 1448 y 1449 en piedra arenisa. 

Escudo de armas del Reino de Aragón esculpido por Franci Gomar entre 1448 y 1449. Procede del palacio de la Diputación del Reino General del Reino de Aragón en Zaragoza, que estuvo ubicado a orillas del rio Ebro, frente al puente de Piedra

Relieve con el escudo de armas del Reino de Aragón esculpido por Fontaner de Usesques entre 1448 y 1449 en piedra arenisa

Relieve con el escudo de armas del Reino de Aragón esculpido por Fontaner de Usesques entre 1448 y 1449 en piedra arenisa

El escudo de Aragón

El escudo de Aragón resume y expresa la historia milenaria del Reino que nació a orillas del río que le da nombre. Todo se inició durante la época de Carlomagno, en el siglo IX, precisamente en el año 828, cuando un reducido territorio entre los valles de Canfranc y Hecho, que vivía a la sombra del Imperio Carolingio, pasó a denominarse Río Aragón.

Está formado por cuatro emblemas o cuarteles: el Árbol de Sobrarbe, la Cruz de Íñigo Arista, la Cruz de Alcoraz y, por último, los cuatro palos gules iguales entre sí.

Una corona colocada en la parte superior del espacio que ocupan los cuatro emblemas mismos completa así la insignia del escudo de Aragón.

Por cuarteles, el primero de ellos es el Árbol de Sobrarbe es el que ocupa la posición más visible del escudo, situado en la parte superior izquierda del mismo, aunque curiosamente es el último emblema que se incluyó, comenzando a formar parte del escudo entre 1497 y 1499. En él aparece una cruz sobre un árbol conmemorando el mítico Reino de Sobrarbe, que el historiador Zurita explica aludiendo a que esta zona se encuentra sobre la sierra de Arbe, y de ahí su nombre.

Esta zona fue muy importante durante la invasión musulmana de la península y, posteriormente, durante la época de la Reconquista, ya que la villa de Aínsa, por ejemplo, sirvió como fortificación de resistencia al ejército musulmán y muchos rincones del Pirineo fueron lugares de refugio para los cristianos.

Primer testimonio del escudo de Aragón. Fabricio Vagad, Crónica de Aragón. Incunable impreso en Zaragoza en 1499 por Pablo Hurus.

Primer testimonio del escudo de Aragón. Fabricio Vagad, Crónica de Aragón. Incunable impreso en Zaragoza en 1499 por Pablo Hurus

El segundo cuartel es la Cruz de Íñigo Arista, antiguo Rey de Pamplona. El nombre del emblema lo puso, una vez más, el historiador Jerónimo Zurita al considerar que esta cruz deriva del mencionado monarca pamplonés, de quien afirmaba eran descendientes los reyes históricos de Aragón desde Ramiro I.

Ramiro, hijo primogénito del rey de Navarra Sancho III el Mayor, se convirtió en 1035 en el primer rey de Aragón, heredando dicho año el reino de Aragón a la muerte de su padre.

De esta forma, en el escudo aragonés se recuerda, además, la vinculación entre los territorios de Aragón y Navarra. 

En el tercer cuartel aparece la Cruz de Alcoraz, el cual recuerda la toma de Huesca en 1096 por Pedro I y por su hermano, el futuro Alfonso I ‘El Batallador’ (que tomaría Zaragoza en 1118), con ayuda de San Jorge a caballo, cuya cruz roja es lo principal del símbolo.

Uno de los datos más curiosos es que el estadio de fútbol del S.D. Huesca se llama ‘Alcoraz’, precisamente porque está a muy pocos kilómetros del lugar donde, hace unos mil años, se libró la batalla de Alcoraz en la que lucharon cristianos contra musulmanes y en la cual San Jorge, divino personaje, ayudó a derrotar a las tropas musulmanas.

Cuentan que, al finalizar la batalla, se encontraron en el suelo las cabezas de cuatro reyes moros, y de ahí su aparición en este escudo, en comemoración de la victoria que los cristianos consiguieron hace siglos. A su vez, Aragón remata hoy su escudo con una corona real de oro, abierta, en recuerdo de su antigüedad.

Por último, las Barras de Aragón (cuarto cuartel) son un símbolo común a otras regiones como Cataluña, Baleares o Comunidad Valenciana. Se dice que fueron incorporadas por pacto matrimonial suscrito por Ramiro II al contraer su hija Petronila matrimonio con Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona. Hay también quienes sustentan que el verdadero origen de estas barras es aragonés, una teoría basada en el argumento de que Sancho Ramírez, rey de Aragón a mediados del siglo XI, como primer rey peninsular que se hizo vasallo del Papa, era receptor de continuas cartas que el Papa le remitía con peticiones económicas, de hombres o de afirmación de fe para el rey. Estas cartas llegaban en pergaminos atados con un cordaje formado de diversos cordeles con los colores que representaban al papado, cordeles rojos y amarillos, por lo que se sostiene que pudo ser el origen de este emblema tan típico aragonés.