En la primera mitad del siglo XV este palacio perteneció a Inés de Lanuza y Gil de Castro, hermana del Justicia Ferrer.

A fines de este siglo, era propiedad de Martina Lanuza que casó en 1490 con Francisco Fernández de Heredia, Gobernador de Aragón, apareciendo las armas heráldicas de ambos en una techumbre mudéjar que conserva la casa.

Al casarse en 1531 María Martínez de Luna, poseedora del palacio, con Don Artal de Alagón, pasa este a propiedad de los Condes de Sástago.

En el siglo XVII, es adquirido por Sebastián Cavero, Conde de Sobradiel, familia que realizará la primera transformación fundamental del edificio, coincidiendo con la renovación urbana de la plaza, y la edificación de la Real Capilla de Santa Isabel.

En 1695 se encargaba a los albañiles Pedro Martínez y Gaspar Serrano la alineación de una nueva fachada y el chaflán a calle del Buen Pastor.

Su desaparecido oratorio estaba decorado con tres lienzos de gran formato pintados por Francisco de Goya en 1772.

Las pinturas fueron arrancadas y dispersadas. En la actualidad se conservan repartidas entre los museos de ZaragozaGoya Ibercaja y Lázaro Galdeano (Madrid).

Goya pintó en 1772 tres lienzos de gran formato para el desaparecido oratorio del Palacio de Sobradiel. Uno de ellos, el Sueño de San José, se conserva en el Museo de Zaragoza

Goya pintó en 1772 tres lienzos de gran formato para el desaparecido oratorio del Palacio de Sobradiel. Uno de ellos, el Sueño de San José, se conserva en el Museo de Zaragoza

A mediados del siglo XIX el palacio fue objeto de reformas sustanciales, estéticamente dentro de las tendencias ecléctico románticas en el interior y neoclásicas en la elegante fachada proyectada por José de Yarza en 1859.

En este momento se hace la nueva escalera, las abundantes decoraciones en escayola, incluso un artesonado pintado, etc. Al derribarse una manzana entera de casas, resultado del aprovechamiento de la muralla de piedra, para ampliación de la nueva plaza del mercado, el viejo palacio asomaba a la nueva plaza, momento que aprovecha el nuevo propietario, Joaquín Cavero Sichar, el Conde de Gabarda para remodelar y enlucir las fachadas a la plaza y a Buen Pastor, bajando la rasante y disponiendo locales comerciales. Las obras se ejecutarían según los proyectos de Francisco Albiñana de 1911 y 1912.

Hacia 1920 el Colegio Santo Tomás de Aquino se establecía en la parte posterior, destinándose la parte anterior y principal a sede y dependencias del Ilustre Colegio de Notarios de Zaragoza, que hace obras para acondicionarlo, proyectadas y dirigidas por Regino Borobio. Posteriormente se harían otras como la consolidación de la escalera en 1941 y las dirigidas por los arquitectos Ríos Balaguer y Ríos Usón en 1952 y 1956.

Al final de la década de los años ochenta, el edificio fue rehabilitado por el arquitecto José Manuel Pérez Latorre (parte correspondiente a la sede del Colegio Notarial). Entre los elementos que conserva el edificio, hay que destacar en primer lugar la techumbre Mudéjar, situada en la planta baja, en la zona correspondiente a la plaza del Mercado.

Es un alfarje plano , con decoración tallada y pintado al temple, a base de elementos heráldicos vegetales, geométricos y epigráficos. Como ya se ha dicho, es obra de fines del siglo XV, estilísticamente de transición.

Se conserva también viguería gótica en otra de las salas, y del siglo XVI son las columnas anilladas empotradas, seguramente restos del antiguo patio.

De las obras posteriores destaca la elegante fachada de clara estructura neoclásica, que consta de tres pisos, ejecutada en ladrillo visto para los paramentos y piedra para el zócalo, portada, etc., rematándose en una sobria cornisa de madera.

Dirección: Plaza del Justicia 2,  junto a la iglesia de Santa Isabel