No debería ser ningún secreto que el Casco Histórico de Zaragoza se estructura en torno a sus plazas, cada una con su abanico de atractivos.

Situada en el corazón de la parte antigua de la ciudad, esta plaza sorprende por su forma irregular, muy diferente de la delimitación, generalmente cuadrada o rectangular, de las plazas tradicionales. Tampoco es habitual encontrar en Zaragoza la esencia de su ambiente popular, su resistencia de barrio sin imposturas.

Vista de la Iglesia de Santa Isabel de Portugal o de San Cayetano desde la Plaza del Justicia

Vista de la Iglesia de Santa Isabel de Portugal o de San Cayetano desde la Plaza del Justicia

Escenario de todo tipo de celebraciones (batallas, autos de fe, ejecuciones, representaciones teatrales, fiestas, torneos, canonizaciones y proclamaciones, etc.), ha cambiado de nombre hasta en diez ocasiones, dependiendo de las diferentes etapas de la historia de la ciudad.

Si recorremos la calle del Temple desde la plaza San Felipe concluiremos en la plaza del Justicia, la cual fue ampliada en los últimos años del siglo XIX al derribarse los edificios de la calle Manifestación núms. 28 a 36. Manteniendo esta calle libre, se creó una pequeña isleta ajardinada.

Vista de la Plaza del Justicia desde la Iglesia de Santa Isabel

Vista de la Plaza del Justicia desde la Iglesia de Santa Isabel

Esta plaza dedicada al Justicia de Aragón tiene una de las iglesias más bonitas del casco histórico. Siéntate en un banco y disfruta de la vista de Santa Isabel de Portugal o San Cayetano mientras escuchas el rumor del agua de la Fuente de la Samaritana.

Fuente de la Samaritana

Fuente de la Samaritana

La Fuente de la Samaritana es una buena muestra de los talleres de fundición Averly, que desde Zaragoza exportaron, a lo largo del siglo XIX y gran parte del XX, obras en hierro y bronce por media Europa.

Si buscas una expresión de Modernismo con todas las letras, lo encontrarás en el Hotel Catalonia El Pilar, una joya del Art Noveau en clave local construida a principios del siglo XX.

Arquitectura Modernista en la esquina de la Calle Manifestación con la Plaza del Justicia

Arquitectura Modernista del Hotel Catalonia El Pilar, en la esquina de la Calle Manifestación con la Plaza del Justicia

A un lado de la plaza encontraremos un amplio edificio amarillo que es el palacio dieciochesco de los Condes de Sobradiel. Su desaparecido oratorio estaba decorado con varios lienzos pintados por Francisco de Goya. En la actualidad se conservan repartidos en los museos de ZaragozaGoya Ibercaja y Lázaro Galdeano (Madrid).

Colegio Notarial (Palacio de Sobradiel)

Palacio de los Condes de Sobradiel

Una pequeña placa en uno de los bancos más cercanos a la calle Manifestación recuerda al poeta, escultor y abogado Emilio Gastón. Este personaje, fallecido en 2018, fue un intenso activista social y con la llegada de las autonomías fue el primer Justicia de la democracia, un cargo histórico que representa al pueblo aragonés ante los gobiernos.

Emilio Gastón se solía sentar aquí, a pensar en las nubes, en sus rimas, en sus cosas y en las de todos. Puedes hacer lo mismo. Además, cada noche, se ilumina en el suelo uno de sus versos: ‘… y seguiré la lucha en subjuntivo como si pudiera o pudiese’.

banco de emilio gaston justicia de aragon en la plaza del justicia

Homenaje a Emilio Gastón en la plaza del Justicia de Zaragoza

Homenaje a Emilio Gastón en la plaza del Justicia

En la Plaza del Justicia se entrelazan las construcciones de piedra, los balcones volados, techos de alfarje, ventanas de madera torneada, pinturas murales, vitrales, fachadas y amplios portales arcados, que en buena lid serían el pretexto ideal para estudiar desde allí la historia de la arquitectura en Zaragoza.

Es probablemente el rincón más bello de la ciudad, y no solo para turistas: los niños de una escuela juegan al aire libre o se sientan a leer bajo los inmensos portales ajenos al trasiego de los visitantes.

De unos años a esta parte, ha pasado de ser la eterna olvidada a convertirse en uno de los lugares más cool y creativos de la capital, gracias a su variedad de bares, restaurantes y cafeterías y a los ocasionales eventos.

Justo enfrente, en el número 13 de la Calle Manifestación se sitúa el Justicia Coffeeuna de las cafeterías de especialidad de referencia en Zaragoza. En parte tienda, cafetería y tostadora de café, este es un lugar ideal para aprender, probar y preguntar.

Justicia Specialty Coffee

Justicia Specialty Coffee

Son unos entusiastas y te explicarán con todo detalle lo que quieras de la elaboración, del origen, de los mil matices del café y de todo lo que trabajan (los cinnamon rolls, los bizcochos, los brownies, las tartas, las cookies…). Aparte de su ubicación privilegiada, este local juega muy bien con el minimalismo nórdico, con un despliegue de techos altos, madera, mobiliario casero y luz, muchísima luz.

Justo al lado se ubica Paloma (Calle Manifestación 11). Si os gusta la moda de estilo muy personal, romántico y femenino, esta tienda os encantará.

A la hora de seleccionar una marca, Paloma se fija mucho en el proceso de creación y producción de la prenda o accesorio y en la historia que hay detrás. Por eso las marcas que hay aquí son de las responsables, de calidad y con una línea de diseño coherente. Es decir, ropa que solo se encuentra en marcas pequeñas y con una línea de distribución muy limitada.

boutique paloma calle manifestacion zaragoza

Paloma

Muy cerca, en el número 23 de la calle Prucencio, se ubica el Marianela, un local tranquilo para leer un libro o para beberte un zumo natural con una tarta Red Velvet mientras revisas Facebook u hojeas sin vergüenza el último número de tu revista favorita.

También es uno de los cafés más concurridos de la ciudad de Zaragoza. Cualquiera de sus rincones o platos es perfecto para tenerlo de recuerdo en Instagram.

Tarta Red Velvet en la cafetería Marianela

Tarta Red Velvet en la cafetería Marianela

Decorado con muebles de los años 30, 40 y 50, hasta el papel pintado de sus paredes desprende un acogedor aire retro. Todo en el Marianela resulta familiar y encantador. Su estética, en la que destacan los colores azules pastel y la madera, produce una sensación de paz absoluta.

Un poco más adelante, en el número 30 de la misma calle, aparece la cafetería Formidable. El problema de quedarse en el Formidable es que los golosos tendrán problemas a la hora de resistirse a todos los pasteles caseros que les llaman desde la barra. Vuestra fuerza de voluntad no resistirá, creednos, maravillas como la tarta Formidable (elaborada con croissant con chocolate), la Cheesecake, la Red Velvet o la tarta japonesa (con queso muy ligera y esponjosa).

La atmósfera es relajada, y el público, moderno, joven y calmado.

barra rosa del cafe formidable repleta de tartas caseras

Barra repleta de tartas caseras en el café Formidable

Volviendo sobre nuestros pasos, llegamos al número 1 de la calle La Virgen, donde está El Tupé Asesino, una tienda ambientada en los años 50 en la que encontramos la moda tan vintage y rompedora de esa época, tanto para mujer como para hombre. Y es que Lois Alonso, su creadora, se confiesa una enamorada de esa estética tan maravillosa y única de la época dorada del rock & roll.

El Tupé Asesino

El Tupé Asesino

A escasos metros, en el número 12 de la calle Manifestación, una placa nos indica el lugar donde vivió José Martí, héroe de la independencia cubana y estudiante de la Universidad de Zaragoza.

Placa en la casa en la que vivió Jose Marti en Zaragoza

Placa en la casa en la que vivió Jose Martí

Nuestra próxima parada es la encantadora tienda-taller que el diseñador de moda, periodista y fotógrafo Enrique Lafuente tiene en la esquina de la calle Loscos con Manifestación.

Un espacio lleno de creatividad y detalles en el que Lafuente crea y comercializa sus diseños desenfadados relacionados con las tradiciones aragonesas, además de agitar culturalmente la ciudad y poner en marcha propuestas como Baturro Bizarro.

Enrique Lafuente Baturro Bizarro

Escaparate de la tienda-taller de Enrique Lafuente en la intersección de las calles Loscos y Manifestación

Un poco más adelante aparece el Mercado Central. En febrero de 2020, tras dos años deprofunda y necesaria remodelación y una inversión de casi 9 millones de euros, el Mercado Central de Zaragoza reabrió sus puertas al público transformado en espacio gastronómico, donde no solo se podía aún ir a hacer la compra sino que recuperaba su función de ágora o centro de la comunidad para pasar el rato apostados en barras, con un vermut en la mano y un pincho en la otra.

Interior del Mercado Central de Zaragoza

Interior del Mercado Central

La zona de restauración está agrupada en la zona central del edificio, el llamado Rombo Zentral, que ocupa las cuatro esquinas más transitadas del mercado, y cuenta con un escenario lateral elevado para actuaciones musicales y teatrales.

El espacio gastronómico del Mercado Central tembién ofrece un velador al aire libre abierto desde las 9 de la mañana en el que disponen de una variada carta de sus espacios gastronómicos y donde la oferta estrella es, ¡la comida asiática!.

Sushi en el Rombo Zentral del Mercado Central

Sushi en el velador al aire libre del Mercado Central