No debería ser ningún secreto que el Casco Histórico de Zaragoza se estructura en torno a sus plazas, cada una con su abanico de atractivos.

Situada en el corazón de la parte antigua de la ciudad, esta plaza sorprende por su forma irregular, muy diferente de la delimitación, generalmente cuadrada o rectangular, de las plazas tradicionales. Tampoco es habitual encontrar en Zaragoza la esencia de su ambiente popular, su resistencia de barrio sin imposturas.

Fachada de la Iglesia de Santa Isabel de Portugal

Fachada de la Iglesia de Santa Isabel

Escenario de todo tipo de celebraciones (batallas, autos de fe, ejecuciones, representaciones teatrales, fiestas, torneos, canonizaciones y proclamaciones, etc.), ha cambiado de nombre hasta en diez ocasiones, dependiendo de las diferentes etapas de la historia de la ciudad.

Si recorremos la calle del Temple desde la plaza San Felipe concluiremos en la plaza del Justicia, la cual fue ampliada en los últimos años del siglo XIX al derribarse los edificios de la calle Manifestación núms. 28 a 36. Manteniendo esta calle libre, se creó una pequeña isleta ajardinada.

Vista de la Plaza del Justicia desde la Iglesia de Santa Isabel

Vista de la Plaza del Justicia desde la Iglesia de Santa Isabel

Esta plaza dedicada al Justicia de Aragón tiene una de las iglesias más bonitas del casco histórico. Siéntate en un banco y disfruta de la vista de Santa Isabel de Portugal o San Cayetano mientras escuchas el rumor del agua de la Fuente de la Samaritana.

La Fuente de la Samaritana fue fundida en hierro en 1866 en los talleres Averly de Zaragoza y fue la primera obra que se hizo en dichos talleres.

Si buscas una expresión de Modernismo con todas las letras, lo encontrarás en el Hotel Catalonia El Pilar, una joya del Art Noveau en clave local construida a principios del siglo XX.

Arquitectura Modernista en la esquina de la Calle Manifestación con la Plaza del Justicia

Arquitectura Modernista del Hotel Catalonia El Pilar, en la esquina de la Calle Manifestación con la Plaza del Justicia

En la Plaza del Justicia se entrelazan las construcciones de piedra, los balcones volados, techos de alfarje, ventanas de madera torneada, pinturas murales, vitrales, fachadas y amplios portales arcados, que en buena lid serían el pretexto ideal para estudiar desde allí la historia de la arquitectura en Zaragoza.

Es probablemente el rincón más bello de la ciudad, y no solo para turistas: los niños de una escuela juegan al aire libre o se sientan a leer bajo los inmensos portales ajenos al trasiego de los visitantes.

De unos años a esta parte, ha pasado de ser la eterna olvidada a convertirse en uno de los lugares más cool y creativos de la capital, gracias a su variedad de bares y tiendas y a los ocasionales eventos.

A pocos metros, en una de las fachadas del Mercado Central, se encuentra una placa que recuerda el lugar donde fue ejecutado Juan de Lanuza, Justicia de Aragón.

Placa en recuerdo de Juan de Lanuza en Zaragoza

Placa en recuerdo de Juan de Lanuza en Zaragoza

En febrero de 2020, tras dos años de profunda y necesaria remodelación y una inversión de casi 9 millones de euros, el Mercado Central de Zaragoza reabrió sus puertas al público transformado en espacio gastronómicodonde no solo se podía aún ir a hacer la compra sino que recuperaba su función de ágora o centro de la comunidad para pasar el rato apostados en barras, con un vermut en la mano y un pincho en la otra.

La zona de restauración del Mercado Central está agrupada en la zona central del edificio, el llamado Rombo Zentral, que ocupa las cuatro esquinas más transitadas del mercado, y cuenta con un escenario lateral elevado para actuaciones musicales y teatrales.

El espacio gastronómico del Mercado Central tembién ofrece un velador al aire libre abierto desde las 9 de la mañana en el que disponen de una variada carta de sus espacios gastronómicos y donde la oferta estrella es, ¡la comida asiática!.

Sushi en el Rombo Zentral del Mercado Central

Sushi en el velador al aire libre del Mercado Central