En el Jardín Botánico viven algunos de los ejemplares arbóreos más exóticos y antiguos de Zaragoza, algunos de ellos directamente traídos del nuevo mundo y de rincones perdidos del Pacífico. Toda una clase de historia natural.

Es un sitio perfecto para desconectar mientras das un paseo admirando la belleza de la flora que habita en su interior.

Un Ailanto o árbol del cielo en el Jardín Botánico.

Un Ailanto o árbol del cielo en el Jardín Botánico. Esta especie se introdujo desde China a mediados del siglo XVIII

Su fundación se remonta a 1796, obra de la Ilustración, representada en Aragón por la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País.

Uno de sus principales impulsores fue Pedro Gregorio Echeandía y Jiménez, farmacéutico afincado en Zaragoza y socio de los Jardines Botánicos de Madrid y Montpellier. El emprendió las siembras y plantaciones oportunas para la formación del Jardín Botánico, con materiales vegetales tanto aragoneses como procedentes de Sevilla, Madrid, Barcelona, París, América y Oceanía.

pato en el jardin botanico del parque grande de zaragoza

El Botánico merece un recorrido sosegado para disfrutar de cada una de las especies vegetales que muestra y del entorno.

Sus bancos antiguos decorados con cerámica que aún conservan la publicidad original, el pequeño estanque con patos y cisnes, las caminatas entre rosales y el aroma que nos recibe nada más poner un pie, lo convierten en el oasis natural perfecto en medio de la ciudad.

DirecciónParque Grande José Antonio Labordeta