el Antiguo Casino Mercantil de Zaragoza en el Coso
El Antiguo Casino Mercantil

Antiguo Casino Mercantil de Zaragoza

El Casino Mercantil de Zaragoza se levanta sobre el solar donde antaño se encontraba un palacio renacentista del siglo XVI, vinculado a la figura de Juan Coloma, secretario de Fernando el Católico. De aquel edificio original aún se conservan en su interior tres valiosos artesonados que nos conectan directamente con el pasado nobiliario de la ciudad.

A comienzos del siglo XX, en 1909, un grupo de comerciantes y burgueses de la alta sociedad zaragozana adquirió el inmueble con la intención de transformarlo en la sede del Centro Mercantil, Industrial y Agrícola, un espacio exclusivo de encuentro social, económico y cultural. Este tipo de instituciones no solo funcionaban como clubes privados, sino como auténticos centros de poder y relación entre las élites de la ciudad.

El proyecto de transformación fue encargado al arquitecto Francisco Albiñana, una de las figuras más destacadas del modernismo aragonés. Albiñana, autor también de obras como la Fábrica de Galletas Patria o la Casa de José García Sánchez, entendió la arquitectura como un símbolo de prestigio, modernidad y representación social.

En aquellos años, la arquitectura modernista vivía su máximo esplendor en Zaragoza, impulsada por el auge económico tras la Exposición Hispano-Francesa de 1908. La ciudad experimentaba una transformación profunda en la que la burguesía emergente buscaba dejar su huella en forma de edificios llamativos, ornamentados y llenos de simbolismo.

Casino Mercantil de Zaragoza fachada

Casino Mercantil interior Zaragoza

Entre 1912 y 1914, Albiñana diseñó una nueva fachada modernista tardía que sustituyó parcialmente la imagen del antiguo palacio. La intervención no solo embelleció el edificio, sino que lo convirtió en un auténtico escaparate de la prosperidad económica de la ciudad. La fachada fue concebida como un elemento teatral y simbólico, visible desde el Coso y capaz de impresionar a todo aquel que pasara frente a él.

Uno de los elementos más llamativos de esta fachada es su composición dinámica: una planta baja robusta con columnas pareadas y grandes ventanales actúa como base visual, mientras que los pisos superiores se organizan en balcones corridos y miradores laterales. En la parte superior, una terraza con pérgola remata el conjunto, aportando ligereza al volumen arquitectónico.

Casino Mercantil Zaragoza modernismo

decoración Casino Mercantil Zaragoza

La ornamentación es otro de los grandes atractivos del edificio. Motivos vegetales como hojas de parra, flores y elementos naturalistas recorren la fachada aportando movimiento y riqueza visual. Este lenguaje decorativo, influido por corrientes europeas como la arquitectura vienesa, convierte al edificio en una obra de gran expresividad estética.

La intervención no se limitó al exterior. Entre 1917 y 1920 se decoraron espacios interiores fundamentales como el Salón de Billar y el Salón Comedor, con la participación de destacados artesanos como La Veneciana, responsable también de las vidrieras de la Casa Solans. Posteriormente, otros espacios como el Salón Rojo, el Salón Pompeyano o el Salón Goya fueron adquiriendo su personalidad propia a través de distintas intervenciones decorativas.

Salones Casino Mercantil Zaragoza

Salón Casino Mercantil Zaragoza

Entre 1921 y décadas posteriores, el edificio se consolidó como uno de los grandes centros culturales de Zaragoza. En 1921 albergó la primera sala permanente de exposiciones de la ciudad, convirtiéndose en un referente artístico y social. Además, fue sede del Ateneo de Zaragoza, donde se organizaron tertulias, conferencias y encuentros entre artistas, escritores, periodistas y pensadores.

Uno de los episodios más destacados de su historia cultural está relacionado con la visita de Albert Einstein en 1923. Tras su conferencia en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, el científico fue agasajado con un banquete en el Casino Mercantil, consolidando así la importancia del edificio como punto de encuentro de la intelectualidad internacional.

Einstein Zaragoza Casino Mercantil

En el Casino, Einstein incluso pronunció un discurso en alemán en el que reflexionó sobre la situación de Europa tras la Primera Guerra Mundial, un hecho que subraya la relevancia internacional del edificio en aquella época.

El edificio es considerado la obra más completa de Francisco Albiñana, ya que combina modernismo tardío con elementos decorativos de carácter novecentista. Su valor arquitectónico reside precisamente en esa mezcla de estilos, que le aporta singularidad dentro del panorama arquitectónico español.

Interior Casino Mercantil Zaragoza

Detalles modernistas Casino Mercantil Zaragoza

Posteriormente, entre 1930 y 1934, el arquitecto Francisco Íñiguez Almech llevó a cabo nuevas reformas y ampliaciones que consolidaron la estructura actual del edificio. Finalmente, en 1946 se completaron diversas actuaciones que dieron forma definitiva al inmueble tal y como lo conocemos hoy.

En el año 2000, el edificio fue objeto de una rehabilitación integral para adaptarlo como sede de Caja Rural de Aragón, manteniendo siempre su valor patrimonial. La intervención fue dirigida por el arquitecto José María Valero, respetando los elementos históricos y decorativos originales.

En 2004 fue declarado Bien de Interés Cultural, reconociendo oficialmente su importancia dentro del patrimonio arquitectónico aragonés.

En la actualidad, el antiguo Casino Mercantil continúa siendo un espacio vivo. Aunque no está abierto de forma permanente al público, en sus salones se celebran ocasionalmente conciertos, exposiciones y eventos culturales que permiten redescubrir su interior y su atmósfera histórica.

Vista Casino Mercantil Zaragoza Coso

El inmueble, de estructura sólida con sótano y cuatro plantas, alberga una sucesión de salones decorados con estilos diversos, desde el historicismo hasta el art déco. Esta variedad convierte su interior en un auténtico viaje por la evolución del gusto artístico del siglo XX.

Su ubicación es igualmente privilegiada: en pleno Coso número 29, entre la Calle Alfonso I y la Plaza de España, frente al Palacio de Sástago y junto a la conocida tienda Fnac. Un enclave estratégico que refuerza su protagonismo dentro del paisaje urbano de Zaragoza.

Dirección: Coso 29, entre la Calle Alfonso I y la Plaza de España, enfrente del Palacio de Sástago y al lado de la tienda Fnac

 

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