La Harinera es un lugar de creación y colaboración, en el que mancharse las manos. Un centro dedicado a la participación activa y a la transformación del espacio urbano a través de la creatividad.
Sus instalaciones albergan espacios y talleres con zonas comunes para reuniones y desarrollo de actividades. La Harinera es un espacio interdisciplinar, abierto y con carácter creativo y experimental, y funciona como un centro dedicado a la inclusión, la accesibilidad y la innovación cultural y artística.

Su programación amplía el acceso a la cultura, incorporando a públicos diversos y dando cabida a entidades sociales, colectivos y agentes culturales. Teatro, circo, música, comunicación o artes plásticas forman parte de una agenda que combina propuestas propias con iniciativas impulsadas por asociaciones, generando un entorno cultural abierto y participativo.
La Harinera trabaja junto a organizaciones vinculadas a la accesibilidad y la inclusión, desarrollando actividades que van desde el teatro comunitario o el circo adaptado hasta talleres artísticos, proyectos contra la soledad no deseada o iniciativas que potencian el talento creativo en personas con diversidad. Todo ello contribuye a crear espacios de convivencia, donde personas con y sin diversidad comparten experiencias culturales.

A lo largo del año se desarrollan decenas de actividades que tienen como pilares la accesibilidad cultural y la intergeneracionalidad, favoreciendo la participación de públicos muy diversos y fomentando el encuentro entre generaciones.
Durante el verano, la actividad continúa con una programación específica entre junio, julio y agosto, compuesta por ciclos culturales gratuitos y abiertos a la ciudadanía. Cine, música, talleres, actividades infantiles, propuestas escénicas y encuentros participativos forman parte de una oferta pensada para disfrutar de la cultura en la ciudad también en los meses estivales.

Entre estas propuestas se incluyen ciclos de narración oral e improvisación, talleres creativos, proyecciones centradas en la diversidad o actividades familiares que abordan cuestiones como la igualdad, el respeto o la pluralidad cultural. También tienen presencia proyectos de cultura inclusiva, con exposiciones, actividades participativas y formatos accesibles que acercan la creación a todos los públicos.
De este modo, la Harinera se mantiene como un espacio cultural vivo, donde la creatividad, la inclusión y la participación ciudadana marcan el ritmo de todo lo que sucede en su interior.

Justo al lado de la entrada a la Harinera se encuentra el jardín dedicado al poeta, escritor y músico zaragozano Sergio Algora. El jardín Sergio Algora es una pequeña plaza que tiene una curiosa forma de disco de vinilo.

En la parte alta del jardín se encuentran varias piedras ilustradas de Irene Fenollar. Esta licenciada en Bellas Artes pinta en diversas superficies, especialmente en cantos rodados a los que dota de vida. Esta intervención fue realizada dentro del Festival Asalto.

En la zona más cercana al Jardín de la Memoria se sitúa una cápsula del tiempo. La cápsula contiene una pequeña parte de la memoria del barrio de San José y de su Harinera. Se enterró el 11 de julio de 2015 y está previsto que se abra dentro de 100 años, el día 15 de julio de 2115.

Un poco de historia
La Harinera es un vestigio del pasado industrial de San José, ubicada al final de la larga cuesta de la avenida que lleva el mismo nombre que el barrio. Estaba condenada a desaparecer para construir 70 pisos, pero el Ayuntamiento de Zaragoza la rescató en 2004 con un convenio que se valoró en 9 millones de euros.
Las obras de consolidación del edificio se ejecutaron, pero llegó la crisis y la Harinera cayó en el olvido. Para colmo, los vándalos se cebaron con el edificio. El histórico edificio había conseguido evitar la piqueta, pero no tenía un futuro claro.
La Harinera logró renacer en 2014, cuando los presupuestos municipales aquel año recogieron una partida para financiar una mínima puesta a punto. En 2015 se ejecutaron las obras. Unos 300.000 euros para sistemas eléctricos, climatización y cerramientos, principalmente.

Mientras, de forma paralela, se comenzó a fraguar un proceso de participación para decidir asuntos que iban desde la gestión del centro hasta la programación, pasando por la propia rehabilitación. Entraron el Ayuntamiento de Zaragoza, la asociación de vecinos de San José y el colectivo Llámalo H.
Tras años de abandono y de reivindicación de los vecinos, la Harinera logró renacer el 19 de marzo de 2016, convertido en un espacio creativo dedicado a la cultura comunitaria.
El proyecto ha servido para dar un uso, de momento, a la planta baja de la antigua fábrica. En comparación con la superficie total de la Harinera se trata de un pequeño espacio 600 metros cuadrados, aunque desde Zaragoza Cultural confían en ir colonizando las plantas superiores.

Otra cosa será el almacén principal, proyectado por Miguel Ángel Navarro en 1920, y al que no llegaron los fondos de la rehabilitación de 2004, por lo que requiere una inversión millonaria.
Miguel Ángel Navarro fue uno de los arquitectos zaragozanos más destacados de la primera mitad del siglo XX. Fue autor, entre otros edificios, de los Almacenes El Águila en la calle Alfonso I, del Hospital de la Cruz Roja, en la Plaza de los Sitios, del Mercado de Pescados en la plaza de Santo Domingo, y del grupo escolar Joaquín Costa en el paseo María Agustín.
Dirección: Jardín de Sergio Algora, Avenida de San José, 201-203. Junto al Jardín de la Memoria, en lo más alto del barrio de San José, casi llegando al Canal Imperial de Aragón.
Sitio web: https://zaragoza.es/sede/portal/cultura/harinera/agenda
Horario: De lunes a domingo, de 10 a 21 horas

