En el 2001 se comenzó a excavar el Paseo de la Independencia para construir un gran parking subterráneo. Estas excavaciones descubrieron las ruinas del barrio musulmán de Sinhaya (siglos X y XII), una circunstancia que frenó el proyecto.

Dos monolitos a ambos lados del paseo ofrecen una explicación de los restos de su subsuelo, ya que decidieron cubrirse.

Los musulmanes entraron en España en el 711 por Tarifa y en el año 714 conquistaron Zaragoza. Dividieron la península en dos mitades, llamadas marcas. La Marca Superior incluía los distritos de Tortosa, Tarragona, Lérida, Huesca, Calatayud, Tudela y Zaragoza, que era su capital, a la que llamaron Medina Albaida (la ciudad blanca). En 1118 Alfonso I el Batallador toma Zaragoza y pronto se desvanece el dominio musulmán del resto de la Marca Superior (manteniéndose en la Inferior, cuyo último reducto, Granada, se rindió en 1492).

Sinhaya, un barrio musulmán en pleno Paseo de la Independencia

Tras la conquista, el antiguo arrabal de Sinhaya pasó a llamarse la Morería, una zona extramuros en torno al actual Paseo Independencia, Calle Azoque, Plaza Salamero y Plaza de España. De hecho, la calle Azoque recibe su nombre porque allí se situaba el Zoco (mercado y espacio central de la vida social en la Zaragoza musulmana).

Zaragoza mantuvo una importante población musulmana que decidió quedarse, conservando su fe, aunque sometida al mandato del Rey de Aragón. Hábiles albañiles, eran contratados por los señores cristianos para la construcción de sus edificios y templos, dando lugar al arte mudéjar, declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Sinhaya, un barrio musulmán en pleno Paseo de la Independencia

Los musulmanes permanecieron en Zaragoza hasta su expulsión en 1610 por el rey Felipe III. Las consecuencias económicas y demográficas de la deportación general fueron desoladoras.

La estampa de miles de niños, mujeres y hombres cargando desesperadamente con sus pertenencias provocó la compasión del hermano del rey, que llegó a afirmar: «No sé si se puede retratar la miseria humana más al natural que ver salir a tanto número de gente con tanta confusión y lloros de mujeres y niños, tan cargados de impedimentos y embarazos».

Sinhaya, un barrio musulmán en pleno Paseo de la Independencia