Si hay una época del año en la que Zaragoza brilla con todo su esplendor, esa es el otoño. Vale: los días son más cortos, pero el calor ya no aprieta y la ciudad invita a ser redescubierta.

Los colores de los árboles le dan a las calles y plazas un aire único. Y los parques y jardines están más bonitos que nunca. Ya lo hagas solo o acompañado, os proponemos algunos de nuestros lugares favoritos para la Zaragoza más otoñal, tanto en el centro como en las afueras, así como excursiones inolvidables.

 

Las Riberas del Ebro

Zaragoza, durante muchos años, casi por espacio de un siglo entero, volvió la espalda al Ebro, lo despreció, consintió que fuera convirtiéndose en cloaca, en inmundo vertedero de la población.

Sin embargo, algo cambió hace unos años. ¡Un cambio radical!. La celebración de la Exposición Internacional de 2008 hizo posible la recuperación de las riberas del Ebro, así como sus aceras, avenidas y puentes.

Un lifting que situó a Zaragoza a la vanguardia de las capitales españolas.

En la actualidad, la ribera del Ebro es una moderna y limpia avenida con sus bellos jardines y con su iluminación espléndida. El ambiente ha cambiado por completo. Aquellos lugares, antes tristes y solitarios, se ven a todas horas concurridos y llenos de alegre animación.

El Ebro, en Zaragoza, es hoy un lugar de recreo donde pasear, ponerse al sol, hacer deporte, tomar algo en una terraza, celebrar, leer, estar…, cambiante según venga de crecido el río.

 

La Arboleda de Macanaz

La arboleda de Macanaz era un importante soto ribereño al que se accedía por la antigua pasarela (bastante precaria según cuentan los testigos) que estuvo en funcionamiento hasta 1965.

Los zaragozanos celebraban en ella la fiesta de la Cincomarzada y los almadieros que se dirigían a los aserraderos del Arrabal solían hacer allí una parada.

Mucho antes de que existieran las modernas Playas de Zaragoza en el Parque del Agua, el río era la zona de baños habitual para los zaragozanos. Y precisamente, Macanaz era una de las preferidas. Eso fue el origen de Helios, que nació como centro naturista en 1925.

La construcción del Puente de Santiago en 1967 afectó de forma importante al soto y su ajardinamiento terminó con su carácter natural, dando paso al actual Parque de Macanaz.

De su aspecto original de soto ribereño sólo se ha conservado la línea de árboles junto al río, fuera de la valla que delimita el parque.

 

Parque José Antonio Labordeta

Avenida de los Bearneses, a la derecha la Acequia de las Abdulas

El parque ocupa 409.000 metros cuadrados enmarcados por el Canal Imperial de Aragón, el tercer cinturón, el río Huerva y los hospitales Infantil y Miguel Servet.

Este exuberante oasis de verdor y aire puro, compuesto por miles de plantas y árboles, es el gran pulmón de la ciudad.

Actualmente, se trata de una de las zonas verdes más utilizadas por los ciudadanos para salir a correr, montar en barca, celebrar picnics o pasear a sus mascotas.

El tren chuchú, las fuentes, el Cabezo Buenavista, el Batallador, el Jardín Botánico, el Rincón de Goya, el Jardín de Invierno, la Rosaleda, el Quiosco de la Música, las terrazas (Flandes y Fabiola, en la esquina del paseo Renovales, es la más famosa junto a Las Ocas y sus mesas en la pradera)… el Parque Grande forma parte imborrable de la memoria colectiva de los zaragozanos.

 

Parque del Agua

El Parque del Agua en otoño

El Parque del Agua es una moderna infraestructura surgida en el meandro de Ranillas, tras la Exposición Internacional que acogió Zaragoza en el año 2008 y abarca una superficie de 120 hectáreas, con más de 40.000 arbustos y 25.000 árboles de vegetación autóctona y exótica. Su diseño fue obra de Margarita Jover, Iñaki Alday y Christine Dalnoki.

El parque es un amplio espacio abierto, justo al lado del río Ebro, un gran claro en el bosque plateado repleto de arboledas, gramíneas, tapizantes y jardines, que ha conservado toda la vegetación de ribera existente, principalmente álamos, sauces y tamarices.

El Parque del Agua tiene un poco de todo; patos y cisnes entre los cañizos, campo de golf del modelo ‘pitch & putt’, estaciones de gimnasia, petanca, minifútbol, carril bici, grandes praderas, la llamativa Torre del Agua, un embarcadero y playa fluvial, fuentes de suelo (para caminar entre los chorros en los meses cálidos), el acuario de agua dulce más grande de Europa y una gran noria de 16 metros.