“Aquí vivió José Martí en esta ciudad”. La tarja indica el edificio en el que se alojó el joven de 20 años recién llegado a Zaragoza en 1873. La calle Platerías y el número 13 siguen siendo los mismos.

Desde la Edad Media, las agrupaciones gremiales en esta zona conformaron el nomenclátor callejero de la ciudad, que aumentó con nombres como Cuchillería, Sombrerería o Platerías –llamada De la Toronjera, en su tramo entre la calle de Loscos y de Alfonso I–. Esta última, la de Platerías, fue la que terminó por denominarse calle de la Manifestación.

El casero se llamaba Don Félix Sanz y en sus escritos Martí la menciona varias veces.

Martí se trasladó de Madrid a Zaragoza, en busca de mejor clima para sus males, que arrastraba desde los duros días de trabajos forzados como preso en las canteras de San Lázaro, en La Habana, adonde fue enviado bajo castigo de trabajo forzado con 17 años.

José Martí retrato junto a Eusebio y Fermín Valdés en Madrid 1872

José Martí retratado junto a Eusebio y Fermín Valdés en 1873

José Martí (poeta, periodista, dirigente político y considerado como el héroe de la independencia de Cuba) residió en Zaragoza desde mayo de 1873 hasta noviembre de 1874, periodo en el que realizó su último año para conseguir la titulación de Bachillerato en el Instituto Goya y obtuvo los títulos de Licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza.

Entonces, el instituto y la universidad ocupaban un mismo edificio en la plaza de la Magdalena, en el actual solar del Instituto Pedro de Luna.

El edificio de la Universidad en la Plaza de la Magdalena. en 1930 (Imagen: Fototeca del Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura bajo licencia CC BY-NC 2.5 ES)

El edificio de la Universidad de Zaragoza en la Plaza de la Magdalena en 1930

Martí se adentró en el mundo de la filosofía, se interesó en el transcendentalismo del filósofo alemán Krause, relacionando a este con el filósofo norteamericano Emerson. Ambos filósofos fueron verdaderamente admirados por Martí.

Aunque se licenció en Derecho y en Filosofía y Letras con sobresaliente, Martí no pudo recoger sus títulos porque no tenía dinero para que se los expidieran. La Universidad de Zaragoza corrigió esa situación a título póstumo en 1995 y descubrió un busto en bronce, que es el que todavía se mantiene en la entrada del edificio Paraninfo.

Busto dedicado a José Martí en la entrada del Paraninfo

Busto dedicado a José Martí en la entrada del Paraninfo

José Martí tenía 20 años cuando decidió trasladarse a Zaragoza desde Madrid y allí vivió durante 20 meses, en una modesta casa de huépedes con Fermín Valdés, su mejor amigo y cómplice en su pensamiento revolucionario.

En la casa servía un cubano negro, del que sólo se conoce su nombre, Simón, que inmortalizará Martí en uno de sus artículos, empuñando las armas para defender la Primera República Española desde las barricadas de Zaragoza, en enero de 1874. Se desconoce cómo llegó desde Cuba a Zaragoza, donde, además de sirviente, ejercía de limpiabotas en los porches del paseo de la Independencia.

“Cuando termino mis clases en la Universidad, me gusta pasear por la plaza del Mercado y llegar a la animada calle Platerías. Y ahí, no muy lejos de las ruinas romanas vivíamos como en familia. Mis días en la Pensión Don Félix fueron los más felices de mi vida estudiantil. Don Félix era nuestro amable y servicial casero, además de padre de dos bellas hijas.”

La correspondencia de José Martí durante su estancia aquí está plagada de referencias a su vida en Zaragoza, con frecuentes alusiones a su siempre precaria salud, a consecuencia de los maltratos recibidos en las canteras habaneras de San Lázaro, y también a sus escasos medios económicos con los que subsistía.

Durante su estancia en Zaragoza, José Martí conocio una ciudad de poco más de 70.000 habitantes (La Habana, de donde venía, tenía entonces 200.000) que vivía años de importantes reformas urbanas y una intensa vida cultural en la que participó, acudiendo a las tertulias literarias organizadas por los escritores aragoneses Marcos Zapata y Eusebio Blasco y colaborando en elDiario de Avisos de Zaragoza” (aunque no hay rastro de un escrito suyo ni firmado, ni con seudónimo o iniciales), publicación de tendencia republicana dirigida por Calixto Ariño.

portada del diario de avisos de zaragoza

Portada del Diario de Avisos de Zaragoza (Foto: Biblioteca Memoria de Madrid bajo licencia CC BY-NC 2.5)

El “Diario de Avisos de Zaragoza” era uno de los dos periódicos más importantes de la Zaragoza de la época, el otro era el conservador “Diario de Zaragoza” que dirigió Mariano Peiró y luego su hijo, el escritor costumbrista Agustín Peiró.

Martí asistió en Zaragoza a una sociedad en plena ebullición política con constantes enfrentamientos entre monárquicos y republicanos, la aparición de un incipiente movimiento obrero organizado, la insurrección carlista y la revolución cantonalista.

Parece claro que Martí tuvo que empezar a forjarse como poeta de acción y a poner pasión en sus versos durante su estancia en Zaragoza, pues la ciudad que conoció y vivió pasó en menos de dos años por todas las vicisitudes y agitaciones que ha configurado la historia de España en el siglo XIX.

Tenía España abiertos en aquellos meses dos frentes de combate. Uno en Cuba contra los rebeldes mambises. Las noticias de los muertos en aquel desgaste permanente para las tropas españolas llegaba a Zaragoza, como a otras capitales de España, en forma de avisos en la prensa a los familiares de soldados para que pasaran por el ayuntamiento a recoger sus pertenencias o a recibir noticias sobre su estado.

Otro frente más sangriento era el de la guerra civil carlista, con combates que se habían hecho especialmente intensos en el cerco de Bilbao, en las provincias vascongadas y en Navarra y a lo largo del valle del Ebro, donde las facciones carlistas eran una amenaza permanente para los pueblos.

Zaragoza, por la situación tan estratégica de sus comunicaciones, se convirtió en un hospital de guerra, a donde llegaban por ferrocarril cientos de heridos que atestaban hospitales y hasta algún hotel, habilitado para ello.

Pero Zaragoza va a ser también protagonista durante unas horas cruentas de la defensa del gobierno legal de la República en España desde febrero de 1873. No durará siquiera un año, pues a primeros de enero de 1874 el general Pavía disolvió por la fuerza, como es bien sabido, las Cortes, entrando a caballo con las tropas en el palacio del Congreso.

La única ciudad española que salió espontáneamente a la calle en defensa del gobierno legítimo de la República fue Zaragoza con su alcalde a la cabeza. Apenas un día –el 4 de enero de 1874– duró la resistencia. Martí la vivió de manera personal y directa y dejará un vibrante homenaje en sus versos sencillos, en su prosa y, como no, en los argumentos de sus ideas políticas.

Ilustración de “Le Monde Illustré” en la que se muestra a las tropas del General Pavía asaltando a la bayoneta las barricadas de la Plaza de la Constitución (actual Plaza de España) y de la Puerta Cinegia el 4 de enero de 1874

Como ciudad muy antigua, tenía Zaragoza muchos palacios de los siglos XVI y XVII e iglesias centenarias. Dos grandes templos, la catedral de La Seo y el del Pilar, donde Goya había pintado una bóveda y una cúpula a las que alzaría la vista Martí.

Pero también se había modernizado pocos años antes de llegar Martí con ensanches y nuevas calles rectas y anchas como en las capitales europeas. Tenía una nueva calle, la de Alfonso I y un paseo con árboles, el de la Independencia, que eran la imagen y el orgullo de la Zaragoza moderna. Pero la más larga, ancha y concurrida era la del Coso, que siguiendo el perímetro de las antiguas murallas romanas y medievales, rodeaba la ciudad hasta el río.

José Martí y Fermín Valdés visitaban con frecuencia el Teatro Principal y debido a su amistad con los actores Leopoldo Burón y Teodora Lamadrid, se les permitía sentarse en el palco 13, el cual disponía de una posición muy privilegiada.  

En la temporada teatral zaragozana había funciones de Bretón de los Herreros, Marcos Zapata, Calderón de la Barca o el ‘Don Juan Tenorio’ de Zorrilla. El teatro era entonces la oferta cultural popular por excelencia, expresión política y marco social de la vida de Zaragoza.

Teatro Principal de Zaragoza, Pinturas del Techo

Vista del Palco 13 del Teatro Principal de Zaragoza

Durante este periodo también tuvo tiempo para enamorarse, sentimiento que dejó escrito en el siguiente poema, incluido en sus “Versos Sencillos“:

“Para Aragón en España,
Tengo yo en mi corazón
Un lugar, todo Aragón,
Franco, fiero, fiel, sin saña.”

“Si quiere un tonto saber
Por qué lo tengo, le digo
Que allí tuve a un buen amigo,
Que allí quise a una mujer.”

“Alla, en la vega florida,
La de la heroica defensa,
Por mantener lo que piensa
Juega la gente la vida.”

“Y si un alcalde lo aprieta
O le enoja un rey cazurro,
calza la manta el baturro
Y muere con su escopeta.”

“Quiero a la tierra amarilla
Que baña el Ebro lodoso:
Quiero el pilar azuloso
De Lanuza y de Padilla.”

“Estimo a quien de un revés
Echa por tierra a un tirano:
Lo estimo, si es un cubano;
Lo estimo, si aragonés.”

“Amo a los patios sombríos
Con escaleras bordadas;
Amo las naves calladas
y los conventos vacíos.”

“Amo la tierra florida,
Musulmana o española,
Donde rompió su corola
La poca flor de mi vida.”

La mujer que menciona Martí es la zaragozana Blanca de Montalvo.

Nada más llegar a Zaragoza, Martí conoció a la joven Blanca Montalvo, la cuarta de una familia modesta de seis hermanos, de la que se enamorará. La pasión, a pesar de la oposición paterna, fue adelante y se veían a escondidas.

Fermín Valdés describe a Blanca de Montalvo en su obra “Ofrenda de hermano” como “una blonda y bella y distinguida señorita a quien José Martí amó”. También cuenta, que “Blanca le preparaba a José Martí infusiones de violetas para curar la tos y la tristeza: esperaba, como consecuencia, que la decidida idea de Martí de regresar a Cuba se fuera debilitando poco a poco.”

José Martí regresó a Cuba, pero Blanca Montalvo no perdió las ilusiones. Soñó que en algún momento volvería  a buscarla. No fue así y el agitador febril Martí amó a otras mujeres como Rosario de la Peña y Carmen Zayas-Bazán, con quien se casó.

En 1875, un año después de su partida, le dedicó un cuento a su amada de Zaragoza: “Hora de la lluvia”. En el preámbulo tiembla el hermoso recuerdo: “Mi Blanca: A las ocho y media empiezo a escribir para ti esta brevísima historia -feliz ya, porque nace de tu cariño y tu deseo. Espacio estrecho es una hora, y cosa rápida y risible ha de ser todo lo que en ella precipitadamente escriba yo. Tiempo, papel -todo es estrecho para este poderoso amor que vive en mí. Llueve copiosísimamente; llueve sin cesar. Es, Blanca mía -y no te rías- que el cielo mismo frunce el ceño, y se pone mohíno, y llora, porque no hemos podido hablarnos hoy. Tú eres el cielo”.

El texto se publicó sin firma en “Revista Universal“, de Cuba, y concluía así: “Son las nueve y veinticinco minutos. – Ya acaba mi brevísima historia. – Aún llueve. Aún esperas. Salgo a llevártela. ¿Me quieres, Blanca mía?”.

Con el tiempo ella se casó con el prestigioso médico turolense Manuel Simeón Pastor y Pellicer, aunque dicen que Blanca no lo olvidó nunca. A su único hijo, que tuvo al año siguiente de la muerte de Martí en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895, lo llamó José.

Hoy en día sigue siendo una delicia recorrer el entramado de calles y callejuelas que dibujaban el entorno donde vivió. El eje del encuentro vecinal estaba focalizado en la Plaza de la Justicia (justo enfrente de la casa de José Martí), con una fuente en la que se contempla desde 1866, año en que fue fundida en los talleres de Averly, y por tanto conocida por nuestro personaje, la escultura La Samaritana, que, con los árboles y la iglesia de Santa Isabel de Portugal -conocída como “de San Cayetano”, dada la influencia de la Orden en la ciudad- dan al escenario un ambiente de cercanía y familiaridad.

Fuente de la Samaritana

Fuente de la Samaritana

iglesia de Santa Isabel de Portugal

Iglesia de Santa Isabel de Portugal

En Zaragoza José Martí escribió y publicó el libro “La Republica Española ante la Revolución Cubana” y la obra de teatro “Amor con amor se paga“.

Aún tuvo tiempo de mudarse a la calle Del Olmo, cercana a Manifestación y al Mercado Central. En Zaragoza también inició su labor de dramaturgo: poco antes de marcharse redactó el drama simbólico “La adúltera”. 

En octubre de 1874 Martí se examinaba para obtener el grado de licenciado en cada especialidad. Consistía en exponer en público un tema a sorteo, a elegir entre tres del programa.

Para la licenciatura en Derecho eligió el tema: «Párrafo inicial del libro primero, título segundo de la Instituta de Justiniano. Del Derecho natural de gentes y civil».

Para la de Filosofía y Letras, el tema con el que se lució, pues obtuvo la calificación de sobresaliente, fue: «La oratoria política y forense. Cicerón como su más alta expresión; los discursos examinados con arreglo a sus obras de Retórica».

Se empezaba a hacer patente que las dotes persuasivas de José Martí eran la palabra hablada y escrita y la pasión que pondrá en ellas para comunicar sus sentimientos.

Finalizamos este artículo dedicado a la Zaragoza de José Martí  rememorando la canción “Para Aragón”, que el poeta y compositor bilbilitano Ángel Petisme incluyó en su disco “Río Ebrio” (2009). El propio Ángel Petisme explica en un su blog como fue el proceso creativo de cantar y poner música al poema de Martí:

 «Para Aragón» es el archiconocido poema que José Martí, líder de la independencia de Cuba, que llegó a Zaragoza en 1873 para estudiar Derecho y Filosofía, le dedicó a nuestra tierra. Aparece en sus  «Versos Sencillos» de 1891, es decir cuatro años antes de morir en combate. Pues bien, a este poema le puse música en 2001 y la canción aparecerá en mi nuevo disco. También en el de Carmen París, que creo que sale ya, porque el año pasado en Palestina, cuando me dijo que se iba a Cuba a componer, le sugerí que existía este poema de Martí y le propuse retomar la canción que yo ya tenía compuesta y trabajarla entre los dos.
Luego me olvidé del asunto pero Carmen no, y al mes o así me llamó desde La Habana para decirme que le había puesto música al poema. Así que tendremos dos canciones a partir del mismo texto. ¿Querías sopa?…