Si preguntas a cualquier persona qué hacer si visitas Zaragoza, probablemente te dirá que ver el Pilar, visitar el Palacio de la Aljafería… y comer un bocadillo de calamares.

Nacido en los alrededores de la madrileña Plaza Mayor, el bocata de calamares llegó a Zaragoza en los años 50.

Se trata del aperitivo, merienda, desayuno y comida perfecta, siempre acompañado de una caña fría bien tirada y con un chorrito de limón o mahonesa, al gusto de cada uno.

En los últimos años el bocata de calamares no ha escapado a la ola de renovación gastronómica en la que vive Zaragoza, y cada vez más restaurantes sirven este plato reinventado, con los calamares en tempura, con el pan teñido de negro o incluso ‘deconstruido’.

De los más clásicos hasta los más modernos, repasamos algunos de nuestros lugares favoritos de la ciudad para disfrutar de este bocadillo.

 

Bar Montesol

Bar Montesol papas bravas en zaragoza

Un bar de toda la vida, donde tapear con unas cañas bien tiradas. El Bar Montesol es uno de los locales más míticos de la capital y toda una institución en lo que a tapas se refiere, sobre todo sus bravas.

El secreto se lo reparten las patatas y la salsa especial de la casa. Otras de sus especialidades son los calamares, las hamburguesas o sus croquetas. Su terraza es una atractiva parada cuando llega el buen tiempo.

Dirección: Calle de Franco y López 1

 

Cervecería Espumosos

cervecería espumosos

La Cervecería Espumosos remonta su historia al año 1920, y a día de hoy todavía retiene su solera, como lugar de encuentro de familia y amigos en el centro de Zaragoza.

Dispone de dos plantas, ambas espaciosas y con una decoración que fusiona el estilo clásico de un local de principios del siglo XX con el diseño más moderno. En la planta calle se encuentra el bar-cafetería, con una gran barra y varias mesas y en la planta baja el comedor.

Los Espumosos nos propone una amplia selección de tapas y raciones con sabores tradicionales, entre los que destacamos las gambas Orly, los calamares, los pimientos rellenos, la ensaladilla rusa, la tortilla y unas bravas fenomenales.

DirecciónPaseo de Sagasta 5

 

El Calamar Bravo

el calamar bravo de zaragoza

Un clásico para comer el auténtico bocadillo de calamares de Zaragoza. Pared alicatada, luz cegadora, espejos coloreados de raciones, camareros cantando el pedido y montañas de calamares ya rebozados aguardando el aceite hirviendo. Aquí, a pesar de que una larguísima barra metálica que atraviesa el espacio, lo complicado es hacerse un hueco.

El Calamar Bravo nació en la calle Moneva en 1967 y en 2009 se trasladó a la calle Cinco de Marzo, donde maños y visitantes siguen peregrinando para degustar el que muchos consideran como el mejor bocadillo de calamares del mundo.

Su bocadillo es austero, sin resquicio foodie, pero al final el más auténtico y genuino. Fritanga maña en vena, que no sabe igual si se toma fuera de este tipo de bares. Su salsa brava es uno de los mayores secretos de la gastronomía aragonesa y una de las bases sobre las que se ha sustentado el éxito de este establecimiento.

Dirección: Calle Cinco de Marzo 14

 

J-85

Bocadillo de bacon en el J-85

Cuando se trata de llevar el bocata un paso más allá del pepito de lomo, el de bacon o la hamburguesa, el primero que se apunta es el J-85, que prepara unas versiones tan sabrosas como generosas, esa clase de bocadillos que no sabes por dónde atacar para no pringarte la barba hipster, de los que necesitan unas cuantas servilletas porque la salsa está deliciosa pero se desborda.

Una de las nuevas inclusiones en la carta de bocadillos es el bocata de calamares, una sabrosa bomba con tiritas de calamar que parecen gusanos y salsa en generosas cantidades. En lugar del formato hot dog, han optado por un panecillo ligeramente tostado: desaparecerá del plato para no volver nunca más

No importa el día, el público siempre será de lo más heterogéneo. Cuesta encontrar sitio, pero merece la pena.

Dirección: Calle San Francisco de Borja 9

 

La MejilloneraBocadillo de Calamares en la mejillonera

Una de las freidurías más castizas de Zaragoza, La Mejillonera es famosa por sus bocatas de calamares y sus raciones de mejillones y de patatas bravas.

Situado junto al Paseo de la Independencia y la Plaza de Salamero, es el lugar perfecto para hacer un descanso mientras se visita el centro de la ciudad. Pared alicatada, luz cegadora, espejos coloreados de raciones, camareros cantando el pedido y montañas de calamares ya rebozados aguardando el aceite hirviendo.

Aquí, a pesar de que una larguísima barra metálica que atraviesa el espacio (dos entradas), lo complicado es hacerse un hueco. No es un local muy espacioso, cuenta con pocas sillas y mesas, lo mejor es tapear directamente en la barra, desde donde puedes ver cómo fríen los pedidos.

Dirección: Calle Cinco de Marzo 3

 

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