Construida en 1559, la Plaza Santa Cruz está situada en la intersección de las calles Mendez Nuñez, Espoz y Mina, San Voto y Bayeu, en el centro histórico de Zaragoza.

Se utilizó inicialmente para ejercicios militares y ejecuciones públicas, y más tarde sirvió como mercado al aire libre.

Casi completamente restaurada durante la última década, la Plaza de Santa Cruz rezuma arte por los cuatro costados. Es uno de los sitios arquitectónicamente más eclécticos de Zaragoza, donde el Renacimiento y el Barroco convive en armonía y complementariedad con el Modernismo y el Art Decó.

A finales del siglo XIX y principios del XX la plaza vio la adición de edificios de viviendas y comerciales más altos, que desafortunadamente no mantuvieron la coherencia arquitectónica original.

En los años 30 estuvo a punto de ser demolida para construir un monstruoso aparcamiento.

En la Plaza de Santa Cruz se entrelazan las construcciones de piedra, los balcones volados, techos de alfarje, ventanas de madera torneada, pinturas murales, vitrales, fachadas y amplios portales arcados, que en buena lid serían el pretexto ideal para estudiar desde allí la historia de la arquitectura en Zaragoza.

Pocos de los que recorren la plaza saben que en otro tiempo fue el siniestro escenario de los autos de fe del Santo Oficio.

Francisco Rizi, Auto de fe en la plaza Mayor de Madrid, 1683, óleo sobre lienzo, 277 x 438 cm, Madrid, Museo del Prado.

Francisco Rizi, Auto de fe en la plaza Mayor de Madrid, 1683, óleo sobre lienzo, 277 x 438 cm, Madrid, Museo del Prado

La Inquisición fue creada a finales del siglo XII bajo la autoridad del Papa para perseguir a los herejes de la época, especialmente los cátaros. Fernando el Católico le dió un gran impulso tres siglos después para reprimir a los judíos conversos, aunque entre las víctimas del tribunal se encontraban también acusados de homosexualidad, brujería y musulmanes no conversos, entre otros. Más tarde se persiguieron también a luteranos y masones. La Inquisición fue abolida por Napoleón en 1808 tras invadir España. Fue reinstaurada por Fernando VII y abolida definitivamente en 1834.

La sede del Tribunal fue habitualmente la Aljafería desde 1486, y en ocasiones de paso de Fernando el Católico por Zaragoza y alojamiento suyo en ella, el palacio arzobispal: no le placía al rey el asentamiento de la Inquisición en la vieja fortaleza, y así se lo manifestó en cartas de 1511 y 1515 ordenándoles alquilaran casas de la ciudad; pero allí se quedó. Por fin, en 1708, el Tribunal hubo de trasladarse, por no poder hacer frente a ellas, a otra residencia: la hoy llamada Casa del Canal, en la Plaza de Santa Cruz.

Casa del Canal o de los Tarín

Casa del Canal o de los Tarín

La Casa del Canal o de los Tarín fue construida entre 1551 y 1575 por Juan y Esteban Gil Tarín, Justicias de Aragón. El edificio ha sido reutilizado a lo largo de su historia, lo que la ha sometido a sucesivas transformaciones; fue Sede del Tribunal de la Santa Inquisición entre 1706 y 1759, albergó la sede de la Dirección del Canal Imperial de Aragón durante más de 150 años y posteriormente de la Sociedad Aragonesa El Cachirulo. Actualmente, es propiedad del Departamento de Carreteras del Estado en Aragón y del Ministerio de Fomento.

Además de la Casa del Canal, encontrarás varios palacios elegantes que una vez alojaron a los aristócratas y comerciantes más importantes de la ciudad.

terrazas en la plaza de la santa cruz de zaragoza

Es uno de los lugares más emblemáticos y animados de Zaragoza y cuenta con numerosos bares, restaurantes y cafeterías.

En el número 13 se sitúa El Viejo Negroni, una original mezcla de vermutería, coctelería, bar de tapas y restaurante. La gastada palabra honestidad se llena de significado en una carta que no busca marear, basada en la buena materia prima, pero que conoce sus limitaciones.

Aquí encontraremos un buen producto y algunas recetas imaginativas como el arroz negro con miso, calamar y mayonesa de ajo negro. o el kebab, de pollo de corral, con crema agria, pero sobre todo buen producto a precio asequible como los raviolis de longaniza, la sepia a la plancha acompañada de chips de patata, el timbal de morcilla con piquillos y huevo frito o el guiso de rabo de toro.

Terraza del Viejo Negroni

Terraza del Viejo Negroni

De la carta se puede disfrutar en las mesas altas de la entrada o en el comedor del fondo. Y, por supuesto, en la terraza de la plaza, una de las más recomendables de la ciudad.

En la Plaza Santa Cruz se respira tranquilidad. Aún en pleno centro de Zaragoza, es una plaza recogida en la que si te sientas en uno de sus bancos te evadirás del ruido de la ciudad.

La Plaza Santa Cruz se mantiene como un cobijo para los vecinos y visitantes que buscan tomarse una cerveza o picar algo tranquilamente. A pesar de este maná de sillas y mesas, por la noche no es fácil encontrar sitio para sentarse, pero cuando se consigue, no hay quien te desenganche el culo de tu trocito de paraíso urbano.

Uno de esos lugares para reenamorarse de Zaragoza y del mundo en general.