Construida en 1559, la Plaza Santa Cruz está situada en la intersección de las calles Mendez Nuñez, Espoz y Mina, San Voto y Bayeu, en el centro histórico de Zaragoza.

Se utilizó inicialmente para ejercicios militares y ejecuciones públicas, y más tarde sirvió como mercado al aire libre.

Casi completamente restaurada durante la última década, la Plaza de Santa Cruz rezuma arte por los cuatro costados. Es uno de los sitios arquitectónicamente más eclécticos de Zaragoza, donde el Renacimiento y el Barroco convive en armonía y complementariedad con el Modernismo y el Art Decó.

A finales del siglo XIX y principios del XX la plaza vio la adición de edificios de viviendas y comerciales más altos, que desafortunadamente no mantuvieron la coherencia arquitectónica original.

En los años 30 estuvo a punto de ser demolida para construir un monstruoso aparcamiento.

En la Plaza de Santa Cruz se entrelazan las construcciones de piedra, los balcones volados, techos de alfarje, ventanas de madera torneada, pinturas murales, vitrales, fachadas y amplios portales arcados, que en buena lid serían el pretexto ideal para estudiar desde allí la historia de la arquitectura en Zaragoza.

La plaza Santa Cruz, alejada del mundanal ruido y rodeada de numerosos árboles, se presenta como un lugar idílico para sentarse a disfrutar de las vistas que le rodean.

Un sitio con historia y cientos de sucesos vividos.

Algunos de ellos terribles. Por ejemplo, pocos de los que recorren la plaza saben que en otro tiempo fue el siniestro escenario de los autos de fe del Santo Oficio.

Francisco Rizi, Auto de fe en la plaza Mayor de Madrid, 1683, óleo sobre lienzo, 277 x 438 cm, Madrid, Museo del Prado.

Francisco Rizi, Auto de fe en la plaza Mayor de Madrid, 1683, óleo sobre lienzo, 277 x 438 cm, Madrid, Museo del Prado

En el número 17 está la hoy llamada Casa del Canal. El edificio ha sido reutilizado a lo largo de su historia, lo que la ha sometido a sucesivas transformaciones; fue Sede del Tribunal de la Santa Inquisición entre 1706 y 1759, albergó la sede de la Dirección del Canal Imperial de Aragón durante más de 150 años y posteriormente de la Sociedad Aragonesa El Cachirulo.

Casa del Canal o de los Tarín

Casa del Canal o de los Tarín

Además de la Casa del Canal, encontrarás varios palacios elegantes que una vez alojaron a los aristócratas y comerciantes más importantes de la ciudad.

A pocos metros de la Plaza Santa Cruz, en el número 5 de la calle homónima, se sitúa el Palacio del Prior Ortal. Se trata de un palacio urbano, construido en el siglo XVI como residencia del Prior Ortal, miembro de una noble familia zaragozana. El elemento de mayor interés es el patio interior, que en la actualidad ha quedado incluido dentro del restaurante-cantina Borago.

Patio del Palacio Prior Ortal, en la actualidad integrado en la Cantina Borago

Patio del Palacio Prior Ortal, en la actualidad integrado en la Cantina Borago

Muy cerca de la plaza, en el número 7 de la calle San Voto, se encuentra el Palacio de los Torrero. Es una de las más antiguas de su época en la ciudad, e ilustra la fase evolutiva de la arquitectura doméstica donde la tradición Gótica va dando paso al nuevo estilo renacentista.

Casa Palacio de los Torrero

Casa Palacio de los Torrero

Fue construido por Miguel Torrero hacia finales del siglo XV y principios del siglo XVI  (1500-1508). Desde 1980 alberga la sede del Colegio Oficial de Arquitectos.

La Plaza de Santa Cruz es uno de los lugares más emblemáticos y animados de Zaragoza y cuenta con numerosos bares, restaurantes y cafeterías.

terrazas en la plaza de la santa cruz de zaragoza

En el número 13 se sitúa El Viejo Negroni, una original mezcla de vermutería, coctelería, bar de tapas y restaurante. La gastada palabra honestidad se llena de significado en una carta que no busca marear, basada en la buena materia prima, pero que conoce sus limitaciones.

Aquí encontraremos un buen producto y algunas recetas imaginativas como el arroz negro con miso, calamar y mayonesa de ajo negro. o el kebab, de pollo de corral, con crema agria, pero sobre todo buen producto a precio asequible como los raviolis de longaniza, la sepia a la plancha acompañada de chips de patata, el timbal de morcilla con piquillos y huevo frito o el guiso de rabo de toro.

Terraza del Viejo Negroni

Terraza del Viejo Negroni

De la carta se puede disfrutar en las mesas altas de la entrada o en el comedor del fondo. Y, por supuesto, en la terraza de la plaza, una de las más recomendables de la ciudad.

También en el número 13 se encuentra el Praga. A su excelente ubicación se suman sus tapas caseras, con croquetas y gambas con gabardina, además de una surtida carta de vermús, otra de las especialidades de la casa.

Quienes prefieren dejar las tapas de lado y se decantan por las comidas más tradicionales y elaboradas, también tienen un espacio reservado. De lunes a viernes, Praga ofrece sabrosos menús caseros.

Vista del Praga desde la Plaza de Santa Cruz de Zaragoza

Vista del Praga desde la Plaza de Santa Cruz

El Praga cuenta con una amplia terraza, en medio de la plaza Santa Cruz, donde se disfrutan de los días primaverales y las noches veraniegas.

En la Plaza Santa Cruz se respira tranquilidad. Aún en pleno centro de Zaragoza, es una plaza recogida en la que si te sientas en uno de sus bancos te evadirás del ruido de la ciudad.

La Plaza Santa Cruz se mantiene como un cobijo para los vecinos y visitantes que buscan tomarse una cerveza o picar algo tranquilamente. A pesar de este maná de sillas y mesas, por la noche no es fácil encontrar sitio para sentarse, pero cuando se consigue, no hay quien te desenganche el culo de tu trocito de paraíso urbano.

Uno de esos lugares para reenamorarse de Zaragoza y del mundo en general.