El río Ebro es uno de los más emblemáticos de España, con un recorrido que supera los 900 kilómetros desde su nacimiento en Fontibre hasta su desembocadura en el Mar Mediterráneo. De todo su trayecto por la península ibérica, más de un tercio lo realiza por tierras aragonesas, cruzando principalmente la provincia de Zaragoza. Aquí, el río dibuja un sinuoso cauce de 330 kilómetros de longitud, siguiendo una suave diagonal de oeste a este. A lo largo de su recorrido, el Ebro pasa por ciudades como Logroño y Zaragoza, antes de llegar finalmente a Deltebre, en la provincia de Tarragona. Con un caudal medio de 600 m³/s, el Ebro se destaca no solo por ser el río más caudaloso de España, sino también por ser el más largo del país.
La ciudad de Zaragoza, asentada a orillas del Ebro, creció precisamente en la confluencia de este con el río Huerva, aprovechando su cercanía para desarrollar su infraestructura y cultura. Hoy en día, el río recorre unos 10 kilómetros dentro de la ciudad, bordeando cerca de 20 kilómetros de riberas que atraviesan Zaragoza de oeste a este, ofreciendo múltiples opciones para paseos y visitas turísticas.
Recorrer las riberas del Ebro es una excelente manera de conectar algunos de los puntos más emblemáticos de Zaragoza, como la Plaza del Pilar, el Palacio de la Aljafería, o el recinto de la Expo 2008.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas riberas son zonas susceptibles de inundación, especialmente durante las crecidas del río. Por ello, es fundamental seguir siempre las indicaciones de Protección Civil y la Policía Local, ya que en ocasiones se restringe el acceso por razones de seguridad. Al explorar las orillas del Ebro, también se pueden visitar varios puntos de interés en ambas márgenes del río. En la margen derecha, el Paseo Echegaray y Caballero conecta la Plaza Europa con el tercer cinturón de circunvalación, atravesando barrios como Casco Histórico y Las Fuentes, y pasando por parques urbanos y áreas verdes.
Entre los sitios destacados se encuentran la Playa de los Ángeles, el Parque de San Pablo, la parte trasera del Antiguo Ayuntamiento, y el Convento de Santo Domingo. Por su parte, la margen izquierda, que abarca los barrios del Actur y del Arrabal, ofrece un extenso parque lineal que conecta el recinto de la Expo con la Z-30, pasando por lugares como la Arboleda de Macanaz y el Balcón de San Lázaro, desde donde se pueden apreciar algunas de las mejores vistas del Casco Antiguo de Zaragoza y del Puente de Piedra.
Los puentes sobre el río Ebro en Zaragoza también son de gran interés. Entre ellos destacan el Puente del Tercer Milenio, el Puente de Hierro, el Pabellón Puente diseñado por la arquitecta Zaha Hadid, y el histórico Puente de Piedra, el más antiguo de la ciudad.
Estos puentes no solo facilitan la conexión entre las diferentes áreas de Zaragoza, sino que también aportan un valor arquitectónico y cultural significativo a la ciudad. Además, durante todo el recorrido del Ebro por Zaragoza, hay infraestructuras como el Azud del río Ebro, que no solo une ambas orillas, sino que también crea una lámina estable de agua, permitiendo la navegación en el río dentro del área urbana.