El vermut nunca se fue de Zaragoza, pero en los últimos años la costumbre de reunirse con amigos al mediodía para compartir aperitivo y compañía está ganando adeptos y establecimientos, y siempre acompañado de las mejores tapas: bravas, anchoas, croquetas, ensaladilla…

En nuestra ciudad podéis encontrar desde las bodegas clásicas a bares que pronto serán referencia en el ritual del aperitivo, pero también otras opciones que ya son grandes clásicos de la ciudad, y sin perder de vista las nuevas incorporaciones en la escena del vermut.

Aquí las tenéis todas para que disfrutéis del mejor vermut de mediodía en sus referentes más auténticos.

 

Vermutería Castrobar

Vermutería Castrobar

En este espacio se vive el vermut a la antigua y en frecuencia de barrio. Con el mostrador presidiendo el local y las endorfinas vermuteras brotando en masa.

Dirigido por Antonio Castro, el Castrobar tiene en el vermuteo su espina dorsal.

Castrobar puede presumir de ser una de las vermuterías de Zaragoza que dispone de una oferta más amplia. Según el último recuento, más de 170 referencias.

De Aragón hay una buena representación: Valdepablo, Abadía de Hazlor, Luis El Marinero, Juana y Felipe y Turmeón.

Dirección: Calle Minas, 19

 

La Ultramarina

Tasca Vermutería La Ultramarina

La Ultramarina es una trinchera donde refugiarse a cualquier hora del día. Un espacio que combina la baldosa blanca de toda la vida con ladrillos a la vista. Este choque estético entre pasado y presente funciona y genera la atmósfera casual perfecta para engullir sus platillos, raciones, bocadillos y postres.

Cada tapa es un diamante comestible: unas croquetas de gambas al ajillo pecaminosas, unas alcachofas de Tudela confitadas con jamón ibérico, unos huevos rotos con salsa de chipirón y boletus que se comen con los ojos, un cazón de adobo que se volatiliza en segundos, una ensalada de bacalao ahumado sobre fondo de tomate rallado y paté de olivas negras que hace llorar…

Y lo acompañan con la priba adecuada: destilados, cañas, vermuts y una bodega de vinos impecable.

Dirección: Calle Roger de Flor, 1

 

Bar Gallizobar gallizo terraza

Una taberna con solera (de esas contadas con mostrador de estaño) y buen hacer. El bar Gallizo es un lugar ideal para refrescarse con una copa de vino y una de sus sugerentes tapas. El local es pequeño y dispone de una preciosa y enorme barra de azulejos con motivos geométricos.

En el barrio de la Magdalena está este icono de la hostelería castiza que se mantiene totalmente ‘old school’, tanto en la decoración como en su ambiente en general de barrio y en los platos, bocadillos y raciones que sirven.

Esta bodega es innovadora a pesar de que trate de ser fiel a los sabores que imperaban en los locales de comidas de finales del siglo XX. Una nueva mirada que permite hacer un viaje placentero al pasado sin abandonar una mentalidad que trata de adaptarse al siglo de los cibernautas.

Dirección: Calle de San Lorenzo, 44

 

Hermanos Teresa

bar hermanos teresa

Situado en el barrio de San José, algo alejado del centro turístico de Zaragoza, el Bar Hermanos Teresa es un clásico de la escena gastronómica zaragozana que bien merece el desplazamiento.

La fachada y la decoración del local es sencilla, pero no te dejes engañar por las apariencias, la barra del Hermanos Teresa está llena de suculentos pinchos de autor, a cual más atractivo y las paredes repletas de premios, menciones y diplomas.

Su especialidad son las tapas y raciones de sabores tradicionales como los callos de ternasco, las cocochas de bacalao al pil-pil, las madejas de cordero, los calamares fritos o la deliciosa tortilla de patata sobre salsa de pimentón y cominos.

Dirección: Calle del General Ricardos, 11

 

Bistrónomo

Bistrónomo

Bistrónomo abrió sus puertas en 2018, apostando por la idea de una cocina de alto nivel a un precio ajustado, o como ellos mismos dicen, ‘una alta cocina de barrio que cada día busca llenarse de contenido’.

Parece mentira lo fácil que es dejar contentos a los comensales con pequeños detalles y, sobre todo, una cocina auténtica y hecha con amor. Es lo que se respira en este establecimiento sin grandes pretensiones. Bueno, con una única pretensión: la de querer gustar.

Bistrónomo ofrece una cocina de autor elaborada con productos de temporada, cercanos y de calidad. Con algunas pequeñas concesiones, su carta echa un vistazo a la cocina tradicional y la reinterpreta. La voluntad es jugar con texturas y gustos sin dañar la esencia de la materia prima.

Dirección: Calle Previsión Social 19

 

Casa Paricio

Tapas y Vinagrillos en Casa Paricio

Esta bodega es uno de los grandes clásicos de Zaragoza para hacer un buen vermut: encontraremos unas bombas de primera categoría, mejillones, vermut casero y unas anchoas en salmuera del cantábrico de aquellas que crean afición. Todo de primera.

Un clásico a la hora del aperitivo y cuando cae la tarde.

Las auténticas crónicas del barrio se escuchan en criptas interdimensionales como Casa Paricio: uníos al culto.

DirecciónCalle Coso, 188

 

Sal si puedes

Sal si puedes

Sal si puedes es una barra de madera llena de buenos vinos, botellas de vermut y uno de esos pocos sitios en los que saber tirar bien una caña.

Las tostadas son viciosas. También el pincho de tortilla. Las banderillas. Las conservas… el único problema es elegir.

Para un aperitivo, no se nos ocurre nada mejor. ¡Y ya sabes que si juntas muchos aperitivos acabas comiendo!.

Dirección: Calle Manuel Lasala, 8 (cerca del Parque José Antonio Labordeta)

 

Pic-Nic

Bar restaurante Pic-Nic

El Pic-Nic lleva más de 30 años en la esquina de Doctor Cerrada con Laguna de Rins, en Zaragoza, ofreciendo tapas que se distinguen por la creatividad y el toque de elegancia en su presentación que caracteriza a la casa.

Las tapas son el punto fuerte del establecimiento. Desde las famosas ‘Paulitas’, gambas empanadas con maíz y salsa de queso que obtuvieron el título de mejor tapa en 1987, hasta las empanadillas. Por eso, lo más recomendable es probar el surtido de degustación en el que se ofrecen las más famosas de la casa: ‘Paulita’, gamba empanada en maiz con una suave salsa de queso Camembert, Emmental, Mozzarella y un toque de Roquefort, ‘Morrito’, base de hojaldre con pimiento, bonito escabechado, nube de bechamel de alioli y cebolla caramelizada, ‘Rondeño’, bacalao con alioli y crujiente de jamón, ‘Nécora’ gratinada con salsa tártara y ‘Currito’, Foie fresco a la plancha con salsa de mango y vinagre de Módena. Además, Pic-Nic ofrece raciones (huevos rotos, solomillo troceado con padrones y patatas, setas silvestres con gambas y gulas, boletus con yema y foie o panaché de verduras), desayunos, almuerzos y, recientemente, platos de cuchara a mediodía.

Dirección: Calle Laguna de Rins, 3, esquina con Doctor Cerrada

 

Bar Cervino

bar cervino la almozara zaragoza

Esta tasca aragonesa es un referente de la gastronomía popular de La Almozara.

Todo el mundo es bienvenido a este recuadro imposible hecho de baldosa antigua y madera prehistórica, rebozado con carteles antediluvianos de bebidas refrescantes y cervezas. Completan la pintura una recua de neveras de bodega pre-Transición.

La carta, sencilla, queda corta, pero se encuentran auténticas perlas, como la hamburguesa de ternasco, el langostino con panko o los huevos rellenos de lacón o de pechuga de pollo y jamón.

Este pequeño espacio, es un potente concentrado de todos los ingredientes que todavía hacen de La Almozara más abisal un enclave singular en la geografía oculta de Zaragoza. Su especialidad son las croquetas, ineludibles (cremosísimas y con marcados tropezones).

Dirección: Calle Ainzón, 18

 

Bar Entalto

Bar Entalto Calle Mayor Zaragoza

Taberna castiza donde las haya, el Entalto es famoso entre los amantes de su plato estrella: las croquetas.

Desde las clásicas de jamón hasta sabores de lo más variopintos, como roquefort con beicon; ternasco o longaniza, en su carta encontraréis esta tradicional tapa para todos los gustos y apetitos, ya que podéis pedir media ración si no estáis muy hambrientos ese día.

Por su barra y sus mesas pasa una clientela de lo más heterogénea pero todos acuden sabiendo que el lugar, anclado en un tiempo indeterminado, siempre cotiza alto.

Es además uno de los mejores locales para tapear en La Magdalena, con una carta de raciones sencilla pero todas gustosas y a buen precio.

Lugar: Calle Mayor, 50

 

Bar Vinagre & Rock

Bar Vinagre & Rock

El Vinagre & Rock es una parada obligatoria en el recorrido de las cañas por Zaragoza.

Se dice que aquí se tiran las mejores cañas, quizá por eso su fama se ha extendido por toda la ciudad y tanto el bar como los alrededores del mismo siempre están llenos de gente. Como bien indica su nombre, aquí lo que se lleva es el rock (y también pop) aragonés, acompañado de una rica tapa.

Aquí encontraremos un buen producto y algunas recetas tradicionales como las banderillas de vinagrillos, los marinados o las salmueras.

La ambientación musical corre a cargo de Génzor, con muchos años de discos y mesas de mezclas a sus espaldas.

Dirección: Calle Cortesías, 7

 

Pinchapan

Puesto de Pinchapan (sidrería el Trasgo), repleto de salazones y encurtidos tradicionales

El Pinchapan es uno de los bares que forman parte de Puerta Cinegia Gastronómica, un lugar donde se dan cita diferentes establecimientos zaragozanos ligados a la gastronomía.

Pinchapan ofrece una amplia variedad de tapas y raciones, entre las que destacan sus encurtidos y salazones.

No es otro local con concepto y tampoco le va el rollo de la comida deconstruída. El Pinchapana ha llegado para ponerle remedio a un importante (y preocupante) problema zaragozano: la escasez de bares de toda la vida… pero bonitos. No te quedes con las ganas y ve a conocerlo.

Dirección: Puerta Cinegia Gastronómica, Calle Coso, 35, 1ª Planta

 

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